Por María Luisa Rodríguez y Alfredo Torres
Laicos Misioneros de la Consolata
Normalmente cuando hablamos de “laico” en la Iglesia nos referimos a aquel que no pertenece al estamento clerical (diácono, sacerdote u obispo). Esa opisi
ción laico-clérigo ha llevado a no dar la laico la importancia que tiene dentro de la Iglesia, y como consecuencia, dentro de la misión.
El término laico deriva de” laos”, pueblo. Éste término fue utilizado por Tertuliano, que lo emplea para designar al cristiano que no pertenece al clero. sin embargo, el Nuevo Testamento nos presenta el nuevo pueblo de Dios, el laos, como el pueblo consagrado por la unción del Espíritu Santo y es esta segunda acepción la que nos interesa, la que nos empapa de una realidad mayor, la que nos impulsa a los laicos a tomar parte en la construcción de la realidad histórica de la que participamos.