Publicado por antenamisionera en Diciembre 7, 2009
(Inmaculada Concepción de María, 8 de Diciembre de 2009)
Evangelio: Lucas 1,26-38
Por Santos Benetti
Hoy celebramos la festividad de la Inmaculada Concepción de María. Hoy descubrimos a María totalmente vaciada de si misma y de toda sombra de egoísmo, repleta de la gracia divina, que es el mismo Cristo Jesús, el que da sentido a su vida.
María está llena de Jesús, no solamente porque lo llevo en su seno sino porque lo abrazó por la fé y lo siguió por el camino de la cruz cumpliendo de esta forma toda la palabra a cuyo servicio consagró su vida.
En María descubrimos a su vez, a la Iglesia comunidad que cree en la palabra y que quiere llenarse de Jesús, Reino de Dios y vida nueva.
La inmaculada concepción de María es el signo de que la salvación de Dios por medio de Cristo es total y absoluta. Dios se jugó el todo por el todo, y no admite mediocridades cuando de vivir se trata.
Es cierto que nos felicitamos por la santidad humilde y servicial de María pero también es cierto que si esta festividad no nos impulsa a vivir nuestra vocación de santidad, lo que hacemos en la liturgia sería un tremendo contrasentido.
Pero vale la pena que pongamos los ojos en María si hacemos nuestro el pensamiento de la carta a los Efesios, dando gracias a Dios que “nos eligió en la persona de Cristo para que fuésemos santos e inmaculados ante Él por el amor”. (Efesios 1,4)
La santidad de María estuvo marcada por su fidelidad al proyecto de Dios y por su fidelidad a sí misma. Una fidelidad mantenida con constancia en medio de las dificultades y de la oscuridad. Si no hacemos nuestra la exigencia de fidelidad y santidad la fiesta de hoy la vaciaríamos de sentido.
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Publicado por antenamisionera en Noviembre 17, 2009
Por Trinidad León Martín
Lo místico se percibe como un estado en el que la persona parece no estar del todo dentro de los parámetros normales de la existencia humana: ni su actuar ni su manera de expresarse se corresponde, generalmente, con lo correcto y aceptable social, cultural y religiosamente hablando. La mística no tiene fronteras ni conoce los límites que pueden suponer los dogmas o los ritos de las diferentes expresiones religiosas, las engloba todas y las trasciende todas. Por decirlo de otra manera, la mística es eleutheira (libertad) y koinonía (comunión); la persona mística está mucho más cerca de la profecía que de la institución y sus normas. El siglo XXI necesita modelos místicos: mujeres y hombres libres y creadores de comunión divina, sea cual sea la religión y el credo que profesen…
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Publicado por antenamisionera en Noviembre 10, 2009
Por Trinidad León
En el cristianismo, especialmente en el catolicismo, adolecemos de cierta fijación juvenil a la hora de mirar una de las figuras relevantes de la fe, la figura de María de Nazaret. La ternura y el amor que inspira María en el corazón de los creyentes ha hecho de ella la persona humana detenida en una etapa de su existencia personal: la juventud o, como mucho, en una cierta madurez todavía no marcada por las arrugas en el rostro ni por la más mínima deformación en su cuerpo, siempre esbelto, ligero, bello, incluso cuando se la representa como la mujer dolorosa y sufriente.
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Publicado por antenamisionera en Marzo 5, 2009
Por Trinidad León
María de Nazaret pertenece a ese tipo de gente que vive la carencia de bienes materiales, de poder o de relevancia social, como un don de libertad personal y posibilidad de
vínculo familiar con todo lo que la rodea. Los creyentes no dejamos de admirar su figura, porque, ella misma profetizó (Lc 1, 46-56) es un modelo de ser humano que muchos, hombres y mujeres intentamos reproducir a lo largo de los siglos, sencillamente por la libertad y la felicidad que desprende. María proclama, desde la pequeñez y la pobreza, que ser libres y ser felices es vivir el poder como fuerza interior, en absoluto dependiente de los acontecimientos externos, es encontrar la bondad de todo, sin estar dependiendo de nada, disfrutar de lo poco sin ambicionar mucho.
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