BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Los sueldos millonarios de los ejecutivos

Posted by antenamisionera en abril 20, 2009

Por  Ramón Muñoz

 

Desde que estallara la crisis financiera en agosto de 2007, los países desarrollados, conejecutivos1 EE UU y la UE a la cabeza, han tenido que inyectar alrededor de cinco billones de euros (toda la riqueza que crea España en cinco años) de dinero público para evitar la quiebra de bancos, aseguradoras y empresas manufactureras. Pero en muchos casos, los directivos de las firmas intervenidas siguen cobrando sobresueldos e indemnizaciones millonarias que han levantado la ira popular en forma de secuestros de gerentes, amenazas de muerte, protestas y vandalismo.

 

            Los ejecutivos de AIG, tras recibir amenazas de muerte han devuelto la mitad de los 165 millones de dólares recibidos.

            Las protestas se extienden en Francia, donde grupos de trabajadores han secuestrado a los directores generales de 3M, PPR, Caterpillar y Sony, tras anunciar despidos masivos. Los empleados de GDF Suez paralizaron terminales de carga de gas al conocer los planes de opciones sobre acciones de los dirigentes de la empresa, con capital público.

            La indignación popular ha hecho que el presidente del banco holandés ING haya pedido a los 1.200 máximos ejecutivos que renuncien a los 300 millones de euros que cobraron en primas a cargo del ejercicio 2008, cuando el Estado tuvo que inyectar a la entidad 10.000 millones.

            Los directivos de Société Générale renunciaron a sus stock options. Y ejecutivos del banco suizo UBS han devuelto hasta 45 millones de euros.

            El caso más sonado ha sido el del ex director de Valeo, Thierry Morin, que se llevó 3,2 millones de euros como indemnización, tras despedir a 1.600 empleados y recibir 20 millones de euros de fondos públicos. Sarkozy le ha pedido que devuelva la indemniejecutivos2zación, lo mismo que ha dicho de los 51 millones de euros que se han llevado los ejecutivos de Crédit Agricole, tras recibir una ayuda estatal de 3.200 millones de euros.

            El asunto tiene todos los visos de acabar en los tribunales, donde ya se litigan los 3.600 millones que cobraron los directivos de Merrill Lynch, justamente antes de ser absorbidos por Bank of America, que ha precisado de ayudas públicas por valor de 45.000 millones de dólares.

 

Comparativa sangrante

            Hay motivos para la protesta. La brecha salarial entre esta casta directiva y el resto de trabajadores se ha convertido en abismo en los últimos años. En 1976, la remuneración media de los máximos ejecutivos de las firmas estadounidenses era 36 veces superior al sueldo medio de un trabajador de la empresa; en 1989, era 71 veces más, y en 2007, cada directivo recibió 275 veces la retribución de sus trabajadores, según las cifras de The Institute for Policy Studies, la institución privada experta en desigualdades sociales.

            El informe revela que entre 1996 y 2006 las retribuciones de los consejeros delegados crecieron un 45%, cuando el sueldo medio del trabajador estadounidense aumentó sólo un 7%.

            “En los últimos 15 años, la retribución de los directivos ha crecido de manera desmesurada y no tiene ninguna relación con las prestaciones reales a la empresa. La causa de ese fenómeno es que estos directivos han perseguido objetivos a corto plazo, dejando a veces de tomar decisiones necesarias pero dolorosas para la empresa para impedir, por ejemplo, que bajara el precio de las acciones, a las que estaban referenciados sus bonus. Es preciso poner coto a estas retribuciones y a los blindajes”, señala Sandalio Gómez, profesor del IESE, experto en relaciones laborales.

            La crisis ha pasado factura también a los directivos, pero aún gozan de buena salud. En 2008, la retribución media de los 25 mayores gestores de hedge funds, los amos y señores de la especulación internacional, cayó un 19%. Aun así ganaron 11.600 millones de dólares, según Hedge Fund Research.

            El más avispado fue James Simons, que ganó 2.500 millones de dólares. John Paulson obtuvo 2.000 millones, apostando por la caída de la banca británica, salvada con dinero público. A John Arnold, de 34 años, tampoco le fue mal. Comenzó su carrera especulando en Enron, la eléctrica que protagonizó la mayor quiebra de la historia. Salió indemne y rico de aquel escándalo. Fundó Centaurus Energy, que el pasado año ganó 1.500 millones de dólares. El empuje de estos tiburones ha dejado a George Soros, el célebre multimillonario, rezagado en un discreto cuarto puesto.

 

La reforma del sistema

            Las voces que piden que se reforme el sistema de incentivos son aún pocas y tímidas. Entre las normas por las que abogan están: fijar un tope en la relación entre el salario fijo y el variable; que el pago de los bonus anuales sea ejecutivos3diferido en el tiempo -entre dos y cuatro años- con el fin de cerciorarse de que realmente se han cumplido los objetivos y que los ejecutivos no hinchan los resultados del ejercicio artificialmente; y que las indemnizaciones por despido no superen en ningún caso dos años de salario.

            Por el momento, sólo se habla de códigos de gobierno corporativo, de adopción voluntaria, y no de normas de obligado cumplimiento, como las que regulan, por ejemplo, los despidos de los trabajadores de a pie. Y tan sólo Alemania y EE UU se han sentido obligados a hacer leyes a toda prisa para limitar -o eliminar- esas prebendas.

            Los ejecutivos alemanes deberán mantener las opciones sobre acciones (stock options) de su empresa al menos cuatro años en lugar de los dos que rigen en la actualidad.

            Obama ha cedido a la presión popular. El Congreso ha aprobado un proyecto de ley que gravará con un 90% las primas de los directivos cuyo salario supere los 250.000 dólares, para todas aquellas empresas que hayan recibido ayudas públicas por más de 5.000 millones de dólares.

            Estados Unidos ha impuesto que los salarios de los ejecutivos de empresas rescatadas por el Gobierno federal tengan un tope de 500.000 dólares por año. Además, está prohibida toda retribución adicional que se pueda convertir en efectivo antes de que la ayuda haya sido devuelta al Estado.

            En Francia, Sarkozy, ha dado un ultimátum a la patronal francesa para que haga propuestas antes de recurrir a un decreto limitando los salarios.

            “El escándalo social que han provocado estos casos es razonable. Y, posiblemente, los Gobiernos no puedan hacer una ley para intervenir los sueldos de las empresas privadas, pero sí pueden fijar los niveles de retribución en las compañías que son intervenidas o precisan de ayudas públicas. Bastaría incluir una cláusula que supedite las ayudas a un tope salarial o a que las retribuciones variables estén vinculadas a los resultados globales de la empresa”, indica Marcel Planellas, secretario general de ESADE.

            Para Salvador del Rey, socio de Cuatrecasas y catedrático de Derecho del Trabajo, este tipo de leyes no tiene por qué plantear ningún obstáculo. “Lo ideal sería que el Estado en el momento de formalizar las ayudas, incluyera una cláusula precisa sobre las primas a los directivos”.

            Tal vez el camino sea el abierto en Suiza, donde una iniciativa popular ha reunido 120.000 firmas para poner freno a los salarios de los directivos. Lo curioso es que el promotor de la iniciativa es Thomas Minder, un empresario de éxito.

 

En España, a la espera

            A España ni siquiera ha llegado el debate sobre los sobresueldos de los directivos porque el Estado no había inyectado fondos en ninguna entidad financiera. La intervención de Caja Castilla La Mancha abre la posibilidad a ejecutivos-espque se reproduzca la polémica y, lo que sería más importante, que derive una legislación.

            Los consejeros de la caja intervenida, destituidos por el Banco de España, ya han advertido que no cobrarán un euro como indemnización, lo que no les exculpa de haberse duplicado el sueldo desde 2004 hasta 2007.

            “No es el momento de grandes beneficios ni de salarios excesivos ni de rentabilidades a corto plazo; éste es el momento de comprometerse con el país”, dijo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el 26 de enero. Algunas empresas han parecido escuchar el aviso como BBVA, Iberdrola o Repsol que han congelado el sueldo de sus consejeros.

 

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