BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

San Óscar Romero de América. Pastor y Mártir

Posted by antenamisionera en marzo 20, 2010

            El 24 de marzo se cumplen 30 años del martirio de Mons. Óscar Romero.

            Os ofrecemos un par de textos que nos pueden ayudar a recuperar su figura y el papel que sigue jugando en la Iglesia Latinoamericana.

             El lunes 24 de marzo de 1980 fue asesinado, cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia, en la colonia Miramonte de San Salvador. Un disparo hecho por un francotirador impactó en su corazón, momentos antes de la consagración. Tenía 62 años.

            En 1993, la Comisión de la Verdad, organismo creado por los Acuerdos de Paz de Chapultepec para investigar los crímenes más graves cometidos en la guerra civil salvadoreña, concluyó que el asesinato de Monseñor Oscar Romero había sido ejecutado por un escuadrón de la muerte formado por civiles y militares de ultraderecha y dirigidos por el mayor Roberto d’Aubuisson, (fundador del Partido ARENA) y el capitán Álvaro Saravia.

            El 12 de mayo de 1994 la Archidiócesis de San Salvador pide permiso a la Santa Sede para iniciar el proceso de canonización. El proceso diocesano concluye en 1995 y el expediente es enviado a la Congregación para la Causa de los Santos, en el Vaticano, quien en 2000 se lo trasfiere a la Congregación para la Doctrina de la Fe (entonces dirigida por Joseph Ratzinger) para que analice concienzudamente los escritos y homilías de monseñor Romero.

            Una vez terminado dicho análisis, en 2005 el postulador de la causa de canonización, monseñor Vicenzo Paglia, informa a los medios de comunicación de las conclusiones del estudio: “Romero no era un obispo revolucionario, sino un hombre de la Iglesia, del Evangelio y de los pobres”.

            El proceso seguirá nuevos trámites, que si son superados, podrían acercar la fecha en que Óscar Arnulfo Romero sea elevado a los altares como el primer santo y mártir de El Salvador.

            El 6 de noviembre de 2009, el Gobierno salvadoreño presidido por Carlos Mauricio Funes Cartagena ha decidido investigar el asesinato de Romero para acatar un mandato de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos del año 2000.

 Su mensaje

         Éstos son algunos pasajes de sus homilías:

            Hermanos, ¡cómo quisiera yo grabar en el corazón de cada uno esta gran idea: el cristianismo no es un conjunto de verdades que hay que creer, de leyes que hay que cumplir, de prohibiciones! Así resulta muy repugnante. El cristianismo es una persona, que me amó tanto, que me reclama mi amor. El cristianismo es Cristo.

6 de noviembre de 1977

            Qué hermoso será el día en que cada bautizado comprenda que su profesión, su trabajo, es un trabajo sacerdotal; que, así como yo voy a celebrar la misa en este altar, cada carpintero celebra su misa en su banco de carpintería, cada hojalatero, cada profesional, cada médico con su bisturí, la señora del mercado en su puesto… están haciendo un oficio sacerdotal.

20 de noviembre de 1977

            Una religión de misa dominical pero de semanas injustas no gusta al Señor. Una religión de mucho rezo pero con hipocresías en el corazón no es cristiana. Una Iglesia que se instalara sólo para estar bien, para tener mucho dinero, mucha comodidad, pero que olvidara el reclamo de las injusticias, no sería la verdadera Iglesia de nuestro divino Redentor.

4 de diciembre de 1977

            Que se capacite a los niños y a los jóvenes a analizar la realidad de su país. Que los prepare para ser agentes de transformaciones en vez de alinearlos con un amontonamiento de textos y de técnicas que lo hacen desconocer la realidad. Así hay muchos técnicos, muchos sabios, muchos profesionales que saben su ciencia, su profesión, pero que son como ángeles, desencarnados de la realidad en que actúan su profesión. Lo primero que debe buscar una educación, pues, es encarnar al hombre en la realidad, saberla analizar, ser críticos de su realidad. Una educación que sea educación para una participación política, democrática, consciente, ¡esto cuánto bien haría!

30 de abril de 1978

            Aun cuando se nos llame locos, aun cuando se nos llame subversivos, comunistas y todos los calificativos que se nos dicen, sabemos que no hacemos más que predicar el testimonio subversivo de las bienaventuranzas, que le han dado vuelta a todo para proclamar bienaventurados a los pobres, bienaventurados a los sedientos de justicia, bienaventurados a los que sufren.

 11 de mayo de 1978

            Es triste tener que dejar la Patria, porque en la Patria no hay un orden justo donde puedan encontrar trabajo.

3 de septiembre de 1978

            Muchos quisieran que el pobre siempre dijera que es “voluntad de Dios” que así viva. No es voluntad de Dios que unos tengan todo y otros no tengan nada. No puede ser de Dios. De Dios es la voluntad de que todos sus hijos sean felices.

10 de septiembre de 1978

             Es ridículo que se diga que la Iglesia se ha hecho marxista. Si el materialismo marxista mata el sentido trascendente de la Iglesia, una Iglesia marxista, sería no sólo suicida sino estúpida. Pero hay un “ateísmo” más cercano y más peligroso para nuestra Iglesia: el ateísmo del capitalismo cuando los bienes materiales se erigen en ídolos y sustituyen a Dios.

15 de septiembre de 1978

             Una Iglesia que no sufre persecución, sino que está disfrutando los privilegios y el apoyo de las cosas de la tierra -¡tenga miedo!- no es la verdadera Iglesia de Jesucristo.

11 de marzo de 1979

             ¡Cuántos hay que mejor no dijeran que son cristianos, porque no tienen fe…! Tienen más fe en su dinero y en sus cosas que en el Dios que construyó las cosas y el dinero.

3 de junio de 1979

            Cada uno de ustedes tiene que ser un micrófono de Dios. Cada una de ustedes tiene que ser un mensajero, un profeta. Siempre existirá la iglesia mientras haya un bautizado, y ese único bautizado que quede en el mundo, es el que tiene ante el mundo la responsabilidad de mantener en alto la bandera de la verdad del Señor y su justicia divina… no seamos cobardes. No escondamos el talento que Dios nos ha dado desde el día de nuestro bautismo y vivamos de verdad la belleza y la responsabilidad de ser un pueblo profético…

8 de julio de 1979

             La riqueza es necesaria para el progreso de los pueblos, no lo vamos a negar; pero un progreso como el nuestro, condicionado a la explotación de tantos que no disfrutarán nunca los progresos de nuestra sociedad… no es pobreza evangélica. ¿De qué sirven hermosas carreteras y aeropuerto, hermosos edificios de grandes pisos si no están más que amasados con sangre de pobres que no los van a disfrutar?

15 de julio de 1979

             Yo denuncio, sobre todo, la absolutización de la riqueza. Este es el gran mal de El Salvador: la riqueza, la propiedad privada como un absoluto intocable y ¡ay del que toque ese alambre de alta tensión, se quema…! No es justo que unos pocos tengan todo y lo absoluticen de tal manera que nadie lo pueda tocar, y la mayoría marginada se esté muriendo de hambre.

12 de agosto de 1979

             Es inconcebible que se diga a alguien “cristiano” y no tome, como Cristo, una opción preferencial por los pobres. Es un escándalo que los cristianos de hoy critiquen a la Iglesia porque piensa por los pobres.

9 de septiembre de 1979

             No nos cansemos de denunciar la idolatría de la rriqueza, que hace consistir la verdadera grandeza del hombre en tener y olvida que la verdadera grandeza es ser. No vale el hombre por lo que tiene, sino por lo que es.

4 de noviembre de 1979

             Habría que buscar al niño Jesús, no en las imágenes bonitas de nuestros pesebres. Habría que buscarlo entre los niños desnutridos que se han acostado esta noche sin tener qué comer, entre los pobrecitos vendedores de periódicos que dormirán arropados de diarios allá en los portales.

24 de diciembre de 1979

             ¡Qué hermoso será el día en que en una sociedad nueva, en vez de almacenar y guardar egoístamente, se reparta, se comparta y se divida, y se alegren todos, porque todos nos sentimos hijos del mismo Dios! ¿Qué otra cosa quiere la Palabra de Dios en este ambiente salvadoreño sino la conversión de todos para que nos sintamos hermanos?

27 de enero de 1980

             No es un prestigio para la Iglesia estar a bien con los poderosos. Éste es el prestigio de la Iglesia: sentir que los pobres la sienten como suya, sentir que la Iglesia vive una dimensión en la tierra, llamando a todos, también a los ricos, a convertirse y salvarse desde el mundo de los pobres, porque ellos son únicamente los bienaventurados.

17 de febrero de 1980

             He estado amenazado de muerte frecuentemente. He de decirles que como cristiano no creo en la muerte sin resurrección: si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño. Lo digo sin ninguna jactancia, con gran humildad. Como pastor, estoy obligado, por mandato divino, a dar la vida por aquellos a quien amo, que son todos los salvadoreños, incluso por aquellos que vayan a asesinarme.

            Si llegasen a cumplirse las amenazas, desde ahora ofrezco a Dios mi sangre por la redención y por la resurrección de El Salvador. El martirio es una gracia de Dios, que no creo merecerlo. Pero si Dios acepta el sacrificio de mi vida, que mi sangre sea semilla de libertad y la señal de que la esperanza será pronto una realidad. Mi muerte, si es aceptada por Dios, sea para la liberación de mi pueblo y como un testimonio de esperanza en el futuro.

            Puede decir usted, si llegan a matarme, que perdono y bendigo a aquellos que lo hagan. De esta manera se convencerán que pierden su tiempo. Un obispo morirá, pero la Iglesia de Dios, que es el pueblo, nunca perecerá.

marzo de 1980

             “El Reino está ya misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor, se consumará su perfección”. Ésta es la esperanza que nos alienta a los cristianos. Sabemos que todo esfuerzo por mejorar una sociedad, sobre todo cuando está tan metida esa injusticia y el pecado, es un esfuerzo que Dios bendice, que Dios quiere, que Dios nos exige.

 24 de marzo de 1980

 

 A los 30 años del martirio de San Romero

 Por Mons. Pedro Casaldáliga

            Celebrar un Jubileo de nuestro San Romero de América es celebrar un testimonio que nos contagia de profecía. Es asumir comprometidamente las causas, la causa por la que nuestro San Romero es mártir. Gran testigo él en el seguimiento del Testigo mayor, el Testigo fiel, Jesús.

            La sangre de los mártires es aquel cáliz que todos, todas podemos y debemos beber. Siempre y en todas las circunstancias la memoria del martirio es una memoria subversiva.

            Treinta años se pasaron de aquella Eucaristía plena en la Capilla del Hospitalito.
            Aquel día nuestro santo nos escribió: “Nosotros creemos en la victoria de la resurrección”. Y muchas veces dijo, profetizando un tiempo nuevo, “si me matan resucitaré en el pueblo salvadoreño”. Y, con todas las ambigüedades de la historia en proceso, nuestro San Romero está resucitando en El Salvador, en Nuestra América, en el Mundo.

            Este Jubileo debe renovar en todos nosotros y nosotras una esperanza, lúcida, crítica pero invencible. “Todo es gracia”, todo es Pascua, si entramos a todo riesgo en el misterio de la cena compartida, la cruz y la resurrección.

            San Romero nos enseña y nos “cobra” que vivamos una espiritualidad integral, una santidad tan mística como política. En la vida diaria y en los procesos mayores de la justicia y la paz, “con los pobres de la tierra”, en la familia, en la calle, en el trabajo, en el movimiento popular y en la pastoral encarnada.

            Él nos espera en la lucha diaria contra esa especie de mara monstruosa que es el capitalismo neoliberal, contra el mercado omnímodo, contra el consumismo desenfrenado. La Campaña de la Fraternidad de Brasil, ecuménica este año, nos recuerda la palabra contundente de Jesús: “ustedes no pueden servir a dos señores, a Dios y al dinero”.

            Respondiendo a aquellos que, en la Sociedad y en la Iglesia intentan desmoralizar la Teología de la Liberación, el caminar de los pobres en comunidad, ese nuevo modo de ser Iglesia, nuestro pastor y mártir replicaba: “hay un ‘ateismo’ más cercano y más peligroso para nuestra Iglesia: el ateismo del capitalismo cuando los bienes materiales se erigen en ídolos y sustituyen a Dios”.

            Fieles a los signos de los tiempos, como Romero, actualizando los rostros de los pobres y las urgencias sociales y pastorales, debemos subrayar en este jubileo causas mayores, verdaderos paradigmas algunas de ellas. El ecumenismo y macroecumenismo, en diálogo religioso y en koinonia universal. Los derechos de los emigrantes contra las leyes de segregación. La solidaridad e intersolidaridad. La gran causa ecológica.

            La integración de Nuestra América. Las campañas por la paz efectiva, denunciando el creciente militarismo y la proliferación de las armas.

            Urgiendo siempre unas transformaciones eclesiales, con el protagonismo del laicado, que pidió Santo Domingo, y la igualdad de la mujer en los ministerios eclesiales. El desafío de la violencia cotidiana, sobre todo en la juventud, manipulada por los medios de comunicación alienadores y por la epidemia mundial de las drogas.

            Siempre y cada vez más, cuando mayores sean los desafíos, viviremos la opción por los pobres, la esperanza “contra toda esperanza”. En el seguimiento de Jesús, Reino adentro. Nuestra coherencia será la mejor canonización de “San Romero de América, Pastor y Mártir”.

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4 comentarios to “San Óscar Romero de América. Pastor y Mártir”

  1. Sara said

    ¡No olvidemos a los mártires de nuestro tiempo!
    Ellos nos recuerdan que aún se puede vivir la Buna Noticia de Jesús dentro de la Iglesia… eso sí… ¡el precio es alto!

  2. eduardo clemens said

    nuestro Hogar para niños de la calle lleva su nombre. El es un tesoro para la Iglesia y un orgullo y referencia para los evangelizadores

  3. Jaime Garrido García-Valdecasas said

    Tengo entendido que monseñor Romero no es santo todavia. Dios quiera que lo sea pronto

  4. Gregorio said

    Hemos resado juntos para que se pronto santo de los pobres de A.L. y del mundo.

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