BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Costa de Marfil: entre democracia y vuelta al pasado

Posted by antenamisionera en abril 4, 2011

Cuando leas estas líneas no sabemos cuál será la situación de Costa de Marfil. Hemos esperado antes de publicar este artículo del P. Manuel Grau con la esperanza de que la situación del país se aclarara. Pasan los meses y siguen en la incertidumbre. Así que te ofrecemos estas líneas que nos pueden ayudar a comprender la situación de ese país africano.

P. Manuel Grau

            Desde octubre del año pasado, Costa de Marfil vive un proceso electoral que suscitó muchas esperanzas dentro y fuera del país pero que ha terminado

 llevando al país a un callejón sin salida. Hasta el 31 de octubre, día de la primera vuelta de las elecciones, todo fue bien. Fue un día de auténtica fiesta para la gente que hasta en los poblados más remotos fue a votar en un porcentaje considerado por todos como muy alto (82%).

            De la primera vuelta quedaron dos candidatos, L. Gbabo, actual presidente en ejercicio y A. Watara, representante de la oposición. Ambos se volvieron a enfrentar en la segunda vuelta el 28 de Noviembre. En esta ocasión, las cosas no fueron tan bien y, por desgracia, después de la jornada electoral nos encontramos con dos presidentes, uno proclamado por el aparato del Estado (comprado y a su servicio) y otro, el candidato de la oposición, reconocido por la comunidad internacional.

            Yo esperaba poder contar que habíamos vivido un proceso electoral transparente y que el país empezaba a ver la salida de una larga crisis que, como siempre, han pagado los más débiles. No ha sido así, y esto nos dice que los procesos son más largos y laboriosos de lo que todos desearíamos. El país está más dividido que nunca. Con el pretexto de algunos disturbios y alteraciones del orden en algunas mesas electorales de las regiones que votan masivamente por la oposición, el Consejo Constitucional anuló los resultados de cuatro regiones, incluida la nuestra. Anulados los votos de cuatro regiones el candidato “oficial” resultaba ganador, pero ni la ONU ni ningún representante de organismos internacionales han reconocido estos resultados. La Comisión Electoral Independiente (CEI), encargada de contar los votos y proclamar los resultados fue impedida de hacer su trabajo, y su presidente, por propia iniciativa y con el apoyo de la ONU, proclamó los verdaderos resultados desde un hotel, ante toda la prensa internacional. Actualmente, ha debido refugiarse en el extranjero.

Esperanzas frustradas
            Estas elecciones tenían que ser el punto final de una crisis que arrastra el país desde hace diez años, pero estamos en el mismo punto de partida, y tal vez en una situación peor, porque mucha gente está decepcionada y desanimada por haber creído en un proceso de diálogo y de consenso. En este momento las partes en conflicto se están organizando, parece que también a nivel militar. Los antiguos rebeldes de las “Forces Nuovelles” que controlaron todo el Norte del país durante varios años, y que estaban en proceso de desmovilización han vuelto a aparecer más decididos y fuertes que nunca. De nuevo hemos vuelto a tener una “frontera” que divide en dos mitades el país y que parece que impide la libre circulación de personas y mercancías. Últimamente nos llegaron voces de que en la capital de nuestra región, Seguela, los rebeldes están requisando todos los vehículos “todo terreno” que encuentran, así que uno de nosotros que debía participar en una reunión de la diócesis fue advertido de que no viajara. En estos días nos limitamos a vivir con nuestras comunidades, en una aparente normalidad que no puede ocultar la tensión y el ansia de la gente.

Mentiras para justificar una guerra
            En esta crisis hay en juego muchos factores que se han ido mezclando unos con otros hasta llegar a una efectiva guerra civil entre los años 2002-2006 y a una división del país que todavía perdura. Uno de estos factores es un cierto contraste entre el sur del país más avanzado, con más dinamismo económico y social, y el norte, más atrasado y más olvidado por el Estado central, más pobre económicamente. Algunos han querido dar a este enfrentamiento una coloración religiosa, ya que el sur es mayoritariamente cristiano o de religión tradicional, mientras que el Norte es de predominio musulmán. Pero en Costa de Marfil no hay ningún tipo de enfrentamiento de tipo religioso y, hasta hoy, se convive con amistad y tolerancia.           Podemos asegurarlo nosotros, que estamos en una zona mayoritariamente musulmana y que estamos atentos a no perder ninguna ocasión de diálogo y de encuentro.

La inmigración
            Otro factor ha sido la llegada masiva de inmigrantes extranjeros hasta hace aproximadamente diez años. ¿Quién dijo que los emigrantes del África subsahariana van todos a Europa? Costa de Marfil, durante los años de aparente prosperidad del “miracle ivoirien” se llenó de inmigrantes de todos los países vecinos, mucho más pobres. Fueron los años, sobre todo del auge del cacao, del que Costa de Marfil es el primer productor mundial. Hoy hay más de cuatro millones de extranjeros en una población de unos 17 millones de habitantes. Precisamente los criterios de definición de la identidad nacional y de las condiciones para ser ciudadano de Costa de Marfil están detrás de esta crisis. Las elecciones se han hecho con varios años de retraso a causa de la dificultad de confeccionar un censo electoral aceptado por todas las partes. No han faltado, en los años pasados, violencias contra los inmigrantes, muchos perdieron todo lo que tenían y se vieron obligados a regresar a sus países de origen.            

      Los inmigrantes extranjeros están masivamente con la oposición y, con ellos, algunos países limítrofes, haciendo de este conflicto una cuestión regional de la comunidad de la CDEAO (Comunidad de Estados del África del Oeste), que tampoco ha reconocido la pretendida victoria de Gbabo.

Los valores étnicos
            Otro factor importante en esta crisis, como en otros casos semejantes en África, es que se vota, con frecuencia, más con criterios étnicos que ideológicos. Se puede votar por un candidato porque se dice que representa los intereses de una determinada región o grupo étnico sin tener en cuenta prácticamente su programa y menos todavía su ideología. Se cree que la victoria de un candidato resolverá todos los problemas del país y que la victoria del contrario hundirá el país sin remedio.     Posiciones simplistas, poco críticas que hacen que en una determinada región, al aproximarse las elecciones, un gran número de funcionarios y representantes del Estado, originarios de otras regiones, desaparecen por miedo a represalias. Así, en nuestra zona del Norte nos hemos quedado casi sin representantes del Estado central.          

             Hay miedo y desconfianza en el ambiente.

            En estas condiciones, la oposición, invitó a sus seguidores el pasado 16 de diciembre a salir a la calle para ocupar pacíficamente la sede de la radio y la televisión nacional y también la sede del primer ministro. La gente se encontró con el ejército que impidió la marcha y hubo decenas de muertos en las calles de Abidjan. Ahora, la oposición sigue llamando a la desobediencia civil y a la huelga general mientras la CEDAO amenaza con una intervención militar después de haber agotado todas las vías de diálogo.

            Tal vez viendo todo esto con un poco de perspectiva histórica y mirando a los años pasados y a los procesos que se han dado en otros estados africanos, podemos decir que no es más que la manifestación de que el camino hacia una democratización verdadera en Costa de Marfil, como en África en general, es irreversible, que se han dado pasos positivos y que hay muchos indicios del nacimiento de una sociedad civil más consciente, libre y responsable. En todo esto no es ajeno el papel de las religiones, de gran relevancia social, y, especialmente de las Iglesias cristianas.     

                 Nosotros sentimos y creemos que es parte de nuestra evangelización ayudar a nuestra gente a vivir este momento difícil con confianza y esperanza, sabiendo razonar y analizar la situación, sin dejarse llevar por la demagogia y las visiones simplistas, sobre todo sin dejarse engañar. Hay una gran sensibilidad en nuestros cristianos más conscientes y formados, tal vez hay menos cauces de acción y de participación verdadera en un proceso que saque al país definitivamente de la crisis.

            Nosotros, dentro de los límites de nuestra realidad, continuamos nuestra tarea de evangelización con los ojos puestos en esta situación. Me parece que una tarea fundamental, especialmente con las personas más formadas y conscientes de la situación es la ayudar a deshacer mitos y prejuicios, a no esperar soluciones desde arriba que no impliquen un cambio de mentalidad desde abajo. Se trata de infundir confianza en las propias posibilidades, esperanza en el futuro, hacer ver que el camino hacia una democracia verdadera es largo, laborioso y, hoy por hoy, traumático, con el riesgo, siempre presente, de una vuelta a la violencia.

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