BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Una nueva experiencia de Dios como Buena Noticia

Posted by antenamisionera en mayo 3, 2011

Por José A. Pagola 

            «Evangelizar» en su sentido más original, quiere decir literalmente «anunciar una Buena Noticia», y, en su contenido cristiano, significa anunciar, comunicar, hacer creíble la Buena Noticia de Dios. Por eso, al hablar de «nueva evangelización», no podemos eludir una pregunta clave: ¿Puede el Misterio de Dios llegar a ser Buena Noticia en nuestra sociedad, algo realmente nuevo y bueno para los hombres y mujeres de hoy? ¿Qué tiene que suceder para que Dios pueda ser experimentado como Buena Noticia? ¿Qué tiene que producirse para que la Iglesia y los creyentes puedan introducir «el evangelio», Buena Noticia de Dios en esta sociedad?

            No es una pregunta más. Es probablemente la pregunta clave para imprimir la dirección correcta a la evangelización en el momento actual. Es necesario, sin duda, preguntarnos cómo ha de ser la nueva evangelización, «nueva en su ardor, nueva en sus métodos y nueva en su expresión», según las palabras de Juan Pablo II. Pero, antes, habremos de preguntarnos cómo va a ser en verdad «evangelización», es decir, noticia nueva y buena de Dios. ¿Cómo actualizar hoy a ese Jesús que «proclamaba la Buena Noticia de Dios»? (Mc 1, 14).

 

En medio de una sociedad que se aleja de Dios

            La nueva evangelización no tiene como horizonte el mundo pagano, sino una sociedad que «está de vuelta» del cristianismo. La indiferencia religiosa actual es un estado al que muchos han llegado después de tener contacto con la fe cristiana. Para estas personas, el cristianismo no tiene ninguna novedad. Lo cristiano les resulta algo sabido. Un discurso repetitivo y vacío que ya no encuentra eco en sus conciencias.       Por otra parte, muchos no guardan buen recuerdo de su experiencia religiosa. De ser cierto lo que dicen, el Dios que han conocido no ha sido para ellos gracia liberadora, fuerza y alegría para vivir, fuente de sentido y esperanza. Al contrario, en ellos ha quedado el oscuro recuerdo de un Dios peligroso y amenazador, que no deja ser ni disfrutar, alguien que hace la vida del hombre más dura y difícil de lo que ya es por sí misma. Y, naturalmente, van prescindiendo de Él.

            Por eso, en el arranque mismo de la nueva evangelización hay preguntas que no hemos de ignorar. Estos hombres y mujeres, aparentemente tan desinteresados por la religión, ¿ya no la necesitan? ¿Qué queda en ellos de esa fe que un día habitó su corazón? ¿Se han cerrado para siempre al Dios de Jesucristo? ¿Cómo acercar a Dios a estas personas que, habiendo oído hablar de Él, hoy le dan la espalda? ¿Cómo hacer creíble a Jesucristo a personas que lo rechazan, después de haber escuchado, de alguna manera, su mensaje?

            En el trasfondo de todas estas preguntas subyace un grave interrogante: ¿Hemos perdido los creyentes capacidad para presentar la salvación cristiana como Buena Noticia? ¿Qué es lo que ha sucedido después de veinte siglos de cristianismo? ¿Por qué el anuncio cristiano ya no es Buena Noticia para muchos? ¿Es problema sólo y exclusivamente de la sociedad actual? ¿O es problema también de que «la sal se ha desvirtuado» y de que «la luz ha quedado oculta»?

            Hace unos años, E. Schillebeeckx hacía esta grave afirmación: 

            «La razón primordial de que nuestras Iglesias se vacíen parece residir en que los cristianos estamos perdiendo la capacidad de presentar el Evangelio a los hombres de hoy con una fidelidad creativa, junto con sus aspectos críticos, como una buena nueva (a lo sumo lo hacemos verbalmente: hablando autoritariamente del Evangelio y de la buena nueva que debe aceptarse por respeto a la autoridad del Nuevo Testamento). Y ¿quién querrá escuchar lo que ya no se presenta como una noticia alentadora, especialmente si se anuncia en tono autoritario invocando el Evangelio?»

Comunicar a Dios como Buena Noticia                                                                         

          Lo primero y decisivo en la nueva evangelización es saber comunicar a Dios como Amigo y Salvador del hombre de hoy. Dios sólo será de nuevo Buena Noticia si pueden captar en nuestro anuncio lo que la gente captaba en la predicación de Jesús: que Dios está siempre del lado del hombre frente a todo mal que lo oprime y esclaviza; que sólo interviene en nuestra vida para salvar, liberar, potenciar y elevar la vida; que sólo busca y exige lo que es bueno para el ser humano.

            Todo esto exige revisar y purificar el contenido de nuestro anuncio, la imagen de Dios que sale de nuestros labios, el lenguaje que empleamos, el tono, la fe que ponemos en nuestra palabra, la forma de presentar la moral evangélica, la conversión a Dios, la salvación. ¿Es realmente el Dios revelado en Jesucristo a los pequeños, a los pecadores, a los enfermos el que se deja entrever en nuestra palabra? La nueva evangelización nos ha de recordar que se nos ha confiado «el ministerio de la reconciliación». Así se expresa san Pablo: «En Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino poniendo en nuestros labios la palabra de la reconciliación» (2Co 5, 18-19).

            Pero, naturalmente, no basta revisar y purificar la imagen de Dios que transmitimos con los labios. Jesús no sólo anuncia a un Dios bueno para el hombre, él mismo es bueno. No sólo habla de un Dios perdonador, él mismo acoge, comprende, perdona, libera de la culpa y la confusión. No sólo predica a un Dios Salvador, él mismo sana, reconstruye a las personas, crea fraternidad, da fuerzas para vivir y esperanza para morir. Jesús él mismo era Buena Noticia, Evangelio de Dios, «parábola viviente» de un Dios bueno.

            Por eso, no basta una predicación más «correcta» sobre Dios. Es necesario que los que hablan de Dios sean buenos. Así de sencillo. La nueva evangelización la impulsarán hombres y mujeres buenos. Creyentes que, por su manera de ser, de actuar y reaccionar, por su compromiso en favor de los débiles y los indefensos, por su solidaridad y cercanía a las víctimas, introduzcan algo bueno de Dios en la vida de los hombres y mujeres. Testigos de la misericordia y la ternura de Dios hacia todo hombre. Sólo ellos pueden anunciar a un Dios Amigo. Sólo ellos pueden despertar la esperanza.

Nueva experiencia de Dios

            No habrá, pues, evangelización nueva si no hay en los que la impulsan una experiencia nueva y gozosa de un Dios Amigo. Son los mismos evangelizadores los que han de experimentar que Dios es bueno, que encontrarse con El hace bien, que acoger su gracia hace vivir de manera más plena y positiva. No se trata de una convicción teórica, sino de una experiencia vivida.

            Si falta esta experiencia, todo se vuelve rutinario y pesado. La evangelización se convierte en una carga que se hace por pura obligación, pero que ha perdido su motivación e inspiración más profundas. Se anuncia a Dios, pero sin gozo ni entusiasmo alguno; se predica a Jesucristo, pero sin la convicción de que se está ofreciendo lo mejor para el hombre; se exhorta a la conversión a Dios, pero no como camino de vida más plena y liberada.

            No se puede comunicar la fe como algo bueno y verdadero si no es desde la propia experiencia. Si esta experiencia falta, no habrá verdadera comunicación de «Evangelio». La evangelización nace del gozo, del agradecimiento. Sólo se anuncia una Buena Noticia a otros cuando uno mismo la ha saboreado. En la raíz de la nueva evangelización es necesaria una oración que permita y favorezca la experiencia de Dios como Buena Noticia.

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2 comentarios to “Una nueva experiencia de Dios como Buena Noticia”

  1. Andrea said

    Si no somos capaces de presentar en Evangelio como “buena noticia” para quienes sufren a caua del desempleo, del hambre, de la pobreza, de la violencia, de la marginación social, de la soledad, de la enfermedad… estaremos traicionando el mensaje de Jesús de Nazaret.
    Siempre es más cómodo hablar de cosas “supuestamente espirituales” que sólo sirven para tranquilizar nuestra conciencia…
    Tratemos de ser coherentes conlo que decimos que creemos…

  2. Rodolfo Plata said

    SIN UN NUEVO ENFOQUE DEL CRISTIANISMO LA RE-EVANGELIZACIÓN DE EUROPA ESTÁ CONDENADA AL FRACASO. El reto actual, es formular un cristianismo laico que se pueda vivir y practicar, no en y desde lo religioso y lo sagrado, sino en y desde el humanismo, la pluralidad y el sincretismo, a fin de afrontar con éxito los retos de la modernidad. La Epístola apócrifa de los Hechos de Felipe, expone al cristianismo como continuación de la educación en los valores de la paideia griega (cultivo de sí). Que tenía como propósito educar a la juventud en la “virtud” (desarrollo de la espiritualidad mediante la práctica continua de ejercicios espirituales, a efecto de prevenir y curar las enfermedades del alma, y alcanzar la trascendencia humana) y la “sabiduría” (cuidado de la verdad, mediante el estudio de la filosofía, la física y la política, a efecto de alcanzar la sociedad perfecta). El educador utilizando el discurso filosófico, más que informar trataba de inducir transformaciones buenas y convenientes para si mismo y la sociedad, motivando a los jóvenes a practicar las virtudes opuestas a los defectos encontrados en el fondo del alma, a efecto de adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos) __La vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo, ilustra lo que es la trascendencia humana y como alcanzarla. Y por su autentico valor propedéutico, el apóstol Felipe introdujo en los ejercicios espirituales la paideia de Cristo (posteriormente enriquecida por San Basilio, San Gregorio, San Agustín y San Clemente de Alejandría, con el pensamiento de los filósofos greco romanos: Aristóteles, Cicerón, Diógenes, Isócrates, Platón, Séneca, Sócrates, Marco Aurelio,,,), a fin de alcanzar los fines últimos de la paideia griega siguiendo a Cristo. Meta que no se ha logrado debido a que la letrina moral del Antiguo Testamento, al apartar la fe de la razón, castra mentalmente a sus seguidores extraviándolos hacia la ecumene abrahámica que conduce al precipicio de la perdición eterna (muerte espiritual)__ Es tiempo de rectificar retomando la paideia griega de Cristo (helenismo cristiano), separando de nuestra fe el Antiguo Testamento y su religión basura que han impedido a los pueblos cristianos alcanzar la supra humanidad. Pierre Hadot: Ejercicios Espirituales y Filosofía Antigua. Editorial Siruela. http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD

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