BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

El camino verdadero de la vida

Posted by antenamisionera en mayo 19, 2011

Domingo 5º de Pascua – 22 de Mayo de 2011

Evangelio: Lc 14, 1-12

Por José Mª Castillo

            Sin duda, hemos leído este evangelio muchas veces. Y no nos damos cuenta de que, en realidad, no nos creemos lo que aquí dice Jesús. No lo creemos porque el Dios que tenemos en nuestra cabeza, no es el Padre del que aquí habla Jesús.

            El mismo Jesús tendría que preguntarnos lo que le preguntó a Felipe: “¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?”. Dios, el Padre, está en Jesús. Es decir, en Jesús lo divino se ha unido con lo humano. Por tanto, en la conducta de Jesús vemos cómo es la conducta de Dios. Y en las preferencias de Jesús aprendemos qué preferencias tiene el Padre.

Alejar a Dios

            Probablemente preferimos que Dios esté en el cielo, allá lejos. Y nosotros aquí en nuestra tierra. Hay mucha gente que necesita un Dios lejano al que adorar.

            Esa gente le teme a un Dios cercano, humano, tangible y visible, al que hay que imitar. La adoración es más fácil y menos exigente que la imitación.

            La adoración se hace en un rato y luego nos deja con paz y buena conciencia. La imitación es tarea de siempre, en el trabajo y en el descanso, en el templo y en la calle, en las alegrías y las penas. La adoración se despacha pronto. La imitación es una carga pesada que no nos deja y nos exige constante vigilancia.

De la relación a la unión

            Las religiones son, por lo general, un proyecto de relación con Dios. El cristianismo es un proyecto de unión con Dios.

            La “relación”  consiste en observar determinadas “mediaciones” (ritos, ceremonias, costumbres…). La “unión” consiste en hacer, a todas horas, lo que hace Dios.

            Por ejemplo, Dios manda el sol cada mañana a buenos y malos; y hace que caiga la lluvia al igual sobre justos y pecadores. O sea, Dios no hace diferencias. Creer en el Dios de Jesús es ir por la vida sin hacer diferencias: ni entre amigos y enemigos; ni entre los de derechas y los de izquierdas; ni entre ricos y pobres; ni entre conocidos y desconocidos.

            ¡Qué difícil es creer de verdad en nuestro Dios! Sólo la bondad y la fuerza de Jesús puede hacerlo posible.

            Desde esta comprensión de la religión cobra sentido la afirmación de Jesús cuando se define a sí mismo como “el verdadero camino de la vida”.

            Nuestra unión con Él, con sus actitudes y sentimientos, nos llevará a la construcción de un mundo de hermanos donde todos tengamos la posibilidad de vivir la vida en plenitud.

 

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Una respuesta to “El camino verdadero de la vida”

  1. Esteban said

    Una reflexión concia, clara y que da mucho para pensar. Gracias.

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