BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

El anonimato de Dios

Posted by antenamisionera en marzo 10, 2012

Luis Alemán

Lo irritante, lo bello, lo agotador de Dios es su terco anonimato. Dios va siempre de incógnito. “A Dios nadie lo ha visto”. (Jesús) Incluso cuando el astronauta salió de la atmósfera del planeta, volvió diciendo que no había visto a Dios.

En cambio -los que tenemos fe- vivimos soportando o gozando su presencia. Pero una presencia anónima. Tan anónima que resulta comprensible que muchos publiquen la posibilidad de que ese anonimato sea sinónimo de gran estafa. Tan anónimo es Dios que muchos no lo detectan, ni les interesa. A otros que, alguna vez creyeron en Él, su anonimato les llegó a cansar hasta el abandono.

A otros creyentes, la omnipresencia de Dios será anónima, pero palpable, sensible, vital, imprescindible. ¿Son los creyentes más listos? ¿Han estudiado más? No. Simplemente tienen fe. La fe es un ojo especial que ve una realidad. No crea una realidad. Quien tiene esa visión, debe alabar a Dios día y noche, debe cuidar con mimo, audacia y sin miedo esa luz de la fe. Porque podrían venir tiempos en los que las cataratas nublaran la pupila de su visión.

El anonimato es propio de Dios. Dios fue siempre de incógnito en la historia. Su presencia cuanto más real más oculta. “Resulta que Dios estaba aquí, y yo no me dí cuenta”. (Jacob)

Ocurre que los que se arrogan su representación entre los hombres, caminan en dirección contraria. Buscan ser conocidos, reconocidos, descubiertos, respetados por la “marca” que representan.

Intuyo que a Dios le conviene más el anonimato. Prefiero un Dios de incógnito al que no se descubre ni entre los átomos ni entre las galaxias ni en los agujeros negros. Cada vez me gusta menos el Dios con trompetas y estandartes. Puede que a Dios le estorben hasta las catedrales, sus representantes y los hombres “vestidos” de Dios.

Nuestra fe dice que Dios se hizo presente. No en un Templo. No en un Sumo Pontífice. No en un monte. Se hizo presente “de incógnito” en  la plenitud humana. Parece que Dios no busca ser adorado ni reconocido, sino vivificar, transformar y plenificar.

No es un problema actual. En el Antiguo Testamento conviven las dos corrientes. Hay devotos que desearían, al estilo de Ben Laden, que Yahvé o Alá elimine a los impíos y ateos. Pero también hubo profetas que descubrieron que el templo de Yahvé es la justicia y el derecho.

 

Un devoto

Salmo 82 (83)

                                                                                  ¡Oh Dios, no estés en silencio,

                                                                                 no estés mudo e inmóvil, oh Dios!

                                                                                                 Mira a tus enemigos alborotados,

                                                                                              los que te odian levantan la cabeza.

 Urden intrigas contra tu pueblo,

conspiran contra tus protegidos;

.Conviértelos, Dios mío, en hojarasca,

en paja que arrebata el vendaval.

Como fuego que abrasa la maleza,

como llama que devora montañas,

persíguelos así con tu tormenta,

llénalos de terror con tu huracán.

Cubre sus rostros de ignominia

para que busquen tu nombre, Yahvé.

 ¡Avergonzados y aterrados para siempre,

queden confundidos y perezcan,

para que sepan que tu nombre es Yahvé,

Altísimo sobre toda la tierra!

Un profeta: Amós

Capt. 5

¡Ay de los que ansían el Día de Yahvé!

¿Qué creéis que es el Día de Yahvé?

¡Es tinieblas, que no luz!

Como cuando uno huye del león y se topa con un oso,

o, al entrar en casa, apoya una mano en la pared

y le muerde una culebra…

 ¿No es tinieblas el Día de Yahvé, y no luz,

lóbrego y sin claridad?

 Yo detesto, aborrezco vuestras fiestas,

no me aplacan vuestras solemnidades.

 Si me ofrecéis holocaustos…

no me complazco en vuestras oblaciones,

ni miro vuestros sacrificios de comunión de novillos cebados.

 ¡Aparta de mí el ronroneo de tus canciones,

no quiero oír la salmodia de tus arpas!

 ¡Que fluya, sí, el derecho como agua

y la justicia como arroyo perenne!

Tendréis que cargar con Sacut, vuestro rey,

y Queván, imágenes vuestras de astros divinizados,

que os habéis fabricado;

El evangelio.

Mateo, 25

 Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria…

`Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino

preparado desde  la creación del mundo.

 Porque tuve hambre, y me disteis de comer;

                                                                          tuve sed, y me disteis de beber;

                                                                    era forastero, y me acogisteis;

                                                                      estaba desnudo, y me vestisteis;

                                                            enfermo, y me visitasteis;

                                                           en la cárcel, y acudisteis a mí.’

                                                   Entonces le responderán:

                                                                     `Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer;

o sediento, y te dimos de beber?

 ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos;

o desnudo, y te vestimos?

¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y acudimos a tí?’

 Y les dirá: `En verdad os digo que cuanto hicisteis

a uno de estos hermanos míos más pequeños,

a mí me lo hicisteis.’

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