BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Capacidad de arriesgarse

Posted by antenamisionera en noviembre 14, 2013

Domingo XXXIII TO – 17 de Noviembre de 2013     

Lc 21, 5-19.candado

A lo largo de la historia, con frecuencia las personas hemos hecho de la búsqueda de la seguridad el objetivo fundamental y hasta el sentido de nuestra vida.

Nos cuesta “vivir a la intemperie”, asumir la responsabilidad de nuestra existencia, decidir en cada momento qué hacer y cómo hacerlo.

Es más fácil que “algo” o “alguien”  nos de ese trabajo ya hecho… con lo cual permanecemos siendo eternos infantes.

I. La función del templo para Israel

El templo de Jerusalén había sido reconstruido 19 años antes el nacimiento de Jesús. Para las autoridades religiosas era el lugar y la garantía de la presencia de Dios en medio del pueblo.

Por eso tenían buen cuidado en manejar ellos todos los entresijos del templo. Determinaban hasta qué punto del templo podía llegar cada persona. Ellos hablaban en nombre de Dios, imponiendo leyes y normas que ellos no cumplían.

El templo se había convertido en una forma de esclavitud para los más pobres y débiles de la sociedad.

Pero, en el fondo, el templo era la garantía de la presencia de Dios y eso les daba a todos una sensación de seguridad. Aunque la mayoría fueran esclavos de las normas impuestas desde el templo, tenían la seguridad de que Dios estaba con ellos y no con los pueblos extranjeros.

 El escándalo de Jesús

Jesús se convierte en motivo de escándalo. Contemplando el templo exclama: “Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”.templo

No se trata tanto de la destrucción de un edificio, sino de la destrucción de la seguridad sobre la que se apoyaba su pueblo.

Jesús viene a decir: “Podéis apoyaros en Dios, Él no falla. Pero no pretendáis encerrar a Dios entre muros y utilizarlo a vuestro antojo”.

La gente se asusta y le pregunta ¿cuándo va a suceder eso? ¿Hasta cuándo podremos vivir con seguridad?

 Anuncio del final de una etapa

Jesús sigue hablando. Casi todos en aquel tiempo, y muchos aún hoy, interpretamos que Jesús habla del final del mundo.

No es esa la intención del Maestro. A Él no le interesa el fin del mundo. Ha pasado casi tres años anunciando el Reino de Dios. Lo importante para Jesús no es el fin del mundo, sino la finalidad de la historia. ¿Hacia dónde camina nuestro mundo? ¿Hacia dónde hacemos caminar nuestra historia?

La disyuntiva que Jesús nos pone es ¿hacia dónde caminamos y qué estamos construyendo? ¿El Reino de Dios o el reino de la muerte?

Y esa opción no pasa por lugares, leyes, normas… Cada uno ha de asumir con responsabilidad su propia vida y la vida de la humanidad y decidir qué quiere hacer.

Jesús es claro. Quien quiera ser fiel al proyecto de Dios –un mundo justo y fraterno- será odiado y traicionado por muchos. Pero Dios no lo abandonará. Dios es fiel. Nos invita a renunciar a las seguridades y nos asegura que la perseverancia será lo que salve lo más profundo y auténtico de nosotros mismos, a lo que nos hace auténticamente humanos: “salvaréis vuestras almas”.

 II. Nuestras pequeñas seguridades

Sería bueno que en este día dediquemos un tiempo a revisar en qué ponemos nuestra seguridad y cuáles son nuestros temores. Ahí van algunos ejemplos.

Cuando los polluelos tienen miedo se esconden debajo de las alas amorosas de la gallina en busca de seguridad.

El niño asustado corre en busca de su madre porque junto a ella se cree seguro.

Está pues demostrado que el miedo y la búsqueda de seguridad se encuentran siempre íntimamente asociados.

El hombre que teme verse asaltado por bandidos busca seguridad en su pistola.

El país que teme verse atacado por otro país, comprará cañones, aviones, buques de guerra y armará ejércitos y se pondrá en pie de guerra.

El casero miedoso de que la gente no le pague el alquiler de la casa, exige contratos, fiadores, depósitos, etc., queriendo así asegurarse y si una viuda pobre y llena de hijos no puede llenar tan tremendos requisitos, y si todos los caseros de una ciudad hacen lo mismo, al fin la infeliz tendrá que irse a dormir con sus hijos a la calle o en los parques de la ciudad.

Todas las guerras tienen su origen en el miedo.

Las gestapos, las torturas, los campos de concentración, las siberias, las espantosas cárceles, destierros, trabajos forzados, fusilamientos, etc. tienen origen en el miedo.

Las naciones atacan a otras naciones por miedo; buscan seguridadvalla en la violencia, creen que matando, invadiendo, etc. podrán hacerse seguras, fuertes, poderosas. Todos los delitos, todas las guerras, todos los crímenes, tienen su origen en el miedo y en la búsqueda de seguridad.

En otros tiempos había sinceridad entre las gentes, hoy el miedo y la búsqueda de seguridad han acabado con la fragancia maravillosa de la sinceridad.

Todas las amarguras de este mundo tienen su origen en el miedo y la búsqueda de seguridad.

Los maestros y maestras de escuela deben enseñarle a los alumnos y alumnas la virtud del valor. Es lamentable que a los niños y niñas se les llene de temor desde su mismo hogar. A los niños y niñas se les amenaza, se les intimida, se les atemoriza, se les da de palos, etc.

Es costumbre de padres de familia y maestros, atemorizar al niño y al joven con el propósito de que estudie.

Hoy en día el miedo y la búsqueda de seguridad han convertido al planeta tierra en un espantoso infierno. Todo el mundo teme. Todo el mundo quiere seguridades.

En otros tiempos se podía viajar libremente, ahora las fronteras están llenas de guardias armados, se exigen pasaportes y certificados de toda especie para tener derecho a pasar de un país a otro. Todo esto es el resultado del miedo y búsqueda de seguridad. Se teme al que viaja, se teme al que llega y se busca seguridad en pasaportes y papeles de toda especie.

Es urgente enseñarle a las nuevas generaciones a no temer y a no buscar seguridades en nada ni en nadie.

Es indispensable que todo individuo aprenda a confiar más en sí mismo.

Se teme a la vida, se teme a la muerte, se teme al qué dirán, “al dice que sé dice”, a perder la posición social, la posición política, el prestigio, el dinero, la bonita casa, la bonita mujer, el buen marido, el empleo, el negocio, el monopolio, los muebles, el coche, etc. etc. etc. a todo se teme, abundan por todas partes los cobardes, los miedosos, los débiles, pero nadie se cree a sí mismo cobarde, todos presumen de fuertes, valerosos, etc.

Los poderosos de la tierra se dan hasta el lujo de tener asesinos a sueldo y muy bien pagados, con el propósito asqueante de eliminar a todo aquel que amenace eclipsarles. Ellos aman el poder por el poder mismo y se lo aseguran a base de dinero y mucha sangre.

El miedo y la búsqueda de seguridad han convertido el mundo en un espantoso infierno. No hace falta esperar a la muerte para conocer el infierno.

Frente a esta realidad, el mensaje de Jesús sigue siendo una llamada para que vivamos en libertad, en el amor, asumiendo nuestra responsabilidad. En eso consiste la perseverancia que salvará nuestras vidas.

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