BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Arreglando y desarreglando

Posted by antenamisionera en diciembre 17, 2013

Por Carlos Ballesteros*Ballesteros1

Leo (y recomiendo) a Paul Krugman, en un artículo publicado recientemente por El País y titulado “Una guerra contra los pobres”, que parece haberse instalado en los últimos tiempos la idea neoliberal de que si eres pobre es porque te lo mereces. La exacerbada hostilidad hacia los pobres y desfavorecidos parece responder a una ley que diría que si el mercado funciona termina expulsando a quien merece ser expulsado, por lo que, si no contribuyes a ese mercado, no ganas el derecho a que el Estado se haga cargo de ti.

En esta época que vivimos de crisis galopante, desempleo, exclusión… donde uno de cada cuatro españoles que quiere trabajar no puede hacerlo; dónde según Cáritas más del 21 % de los hogares está en situación de pobreza extrema; en la que se ha duplicado en pocos años (del 2007 al 2013) la población en pobreza severa, entendida como ingresar menos de 370€ al mes y que ya llega casi a un 7% de la población española; donde un 20% de la población dispone de un 7,5 más de riqueza que el 20% más pobre; etcétera… En esta época, digo, cada vez estamos más cerca de aplicar las teorías del darwinismo social y de ver como la evolución del más fuerte y preparado para vivir en el mercado va en detrimento de aquellos perdedores que no han sabido –o querido- subirse al carro del mismo.

En estos últimos años se han hecho grandes esfuerzos para arreglar los rotos y descosidos del déficit público y demás cifras macroeconómicas que nos traían a mal traer, a costa de muchas de las conquistas del llamado Estado del Bienestar: sanidad pública para todas las personas; educación inclusiva, incluyente y universal; atención al dependiente. Pero el mercado no entiende de enfermos costosos, de estudiantes con necesidades especiales, de personas dependientes. El mercado entiende de personas triunfantes y con afán de logro y éxito, de enfermos pudientes con enfermedades lucrativas, de personas que arriesgan, que se superan y emprenden.             Así que mientras arreglamos las cifras macroeconómicas a su gusto desarreglamos la vida de las personas que no encajan en sus estándares y además, dado que no se lo merecen porque no lo intentan, las desatendemos y las dejamos a su (mala) suerte. Herbert Spencer, padre del Darwinismo social, llamó a esta selección de la persona más apta “eugenesia social”. Yo lo llamo menosprecio, crimen y falta de caridad, amén de otros términos no aptos para ser puestos por escrito.

 

*Pofesor Propio de la Universidad

Pontificia de Comillas

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