BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

La mujeres y el Islam (2). Mujeres en el Corán: devolver la Palabra de Dios

Posted by antenamisionera en febrero 24, 2014

Por Beatriz Tostado018

“Si te amo por Ti mismo   no me niegues Tu eterna belleza”

Rabia al-Basri

“Los  creyentes y las creyentes son amigos unos de otros”

(Corán 9, 71)

 

 

Lee el Corán como si te hubiera sido revelado a ti“. Haciendo hincapié en este hadiz, el historiador, islamólogo y filósofo tunecino Mohamed Talbi en su libro “Plaidoyer pour un Islam moderne” (Tunis, 1998) señala lo siguiente, que sirve de oportuna introducción a este artículo. “El problema no es fatalmente religioso. Es un problema de comportamiento social más que un problema fundado en la religión… En el momento de la revelación del texto coránico, se libró una lucha atroz entre el Profeta y las fuerzas conservadoras que hacían todo lo posible para frenar este movimiento de innovación. Una vez el Profeta hubo muerto, los conservadores se apropiaron del texto para darle una lectura cada vez más reaccionaria, hasta el punto, incluso, de deformarlo algunas veces…

Para asumir mi fe, para que sea libre y no pusilánime, debo preguntarme cómo leer los textos. ¿Debo decir, con los conservadores, que su lectura es la única posible? No, yo no me someto”

En la llamada a rescatar los textos de manos de los ortodoxos coinciden ???????????????????????????????no pocos estudiosos. Asma Lmrabet, médico marroquí e investigadora del Islam desde una perspectiva femenina, acuñó hace casi una década el término Tercera Vía, que defiende el Corán como “texto liberador” y achaca la opresión a las “interpretaciones machistas”. Su libro “El Corán y las mujeres. Una lectura de liberación”, supuso una especie de revolución. “Asistimos a la instauración de un desajuste abismal entre la práctica religiosa y el conjunto de la ética islámica que reduce toda la grandeza de esta última revelación monoteísta a una simple tradición religiosa ritualista y formalista en exceso… El el historial acumulado en las sociedades islámicas por una jurisdicción anquilosada continúa en gran parte avalando oficialmente la discriminación de las mujeres en nombre del Islam”, explica.

Siguiendo esta estela, dice Malek Chebel (doctor en Antrolopología, psicología, ciencias de la religión y ciencias políticas argelino) autor, entre otras obras, de “El Islam“. “Estamos pagando ahora el precio de varios siglos de sueño y letargo… Es necesario distinguir entre las diferentes interpretaciones del Corán (lo he traducido y tengo experiencia en este asunto) y las diferencias entre los sistemas políticos… Sin tener en cuenta, además, las diferencias económicas y los distintos niveles de riqueza: no se puede comparar una rica burguesa marroquí a un niño pobre en las calles de Pakistán. Uno y otro tienen dos lecturas diferentes del Islam(tomado de una entrevista de David Martínez en La Vanguardia).

En esta línea, el islamólogo pakistaní afincado en Londres Ziauddin Sardar realiza el siguiente apunte. “Los principios coránicos generales constantemente se leen y releen, interpretan y reinterpretan”.

 

¿Igualdad en el Islam?

Pero, ¿dice el Corán algo relativo a la igualdad? Sí, señalan. Aunque, ciertamente, si una lee el Corán puede llegar a una conclusión y la contraria (como en la Biblia). “La igualdad de sexos se puede establecer fácilmente -apunta Talbi-. Varios hadices afirman que hombres y mujeres son iguales… Encontramos las mismas dificultades de interpretación en las tres tradiciones monoteístas. Si aceptamos el principio de una lectura dinámica de los textos sagrados, iremos en el sentido querido por Dios”.mujer e Islam6

            Halimah Krausen, miembro fundador del Círculo de Diálogo Interreligioso del Departamento de Teología de la Universidad de Hamburgo y de la Red Musulmana Mundial de Mujeres (WINOW) hace alusión a varias aleyas igualitarias del libro sagrado. “Los creyentes y las creyentes son amigos (aliados) unos de otros. Decretan lo que está bien y prohíben lo que está mal. Hacen el azalá (oración), dan el zakat (limosna) y obedecen a Dios y a Su Enviado. Dios tendrá compasión de ellos. Dios es poderoso, sabio” (Corán 9:71). “Allah les tiene reservado Su perdón y una gran recompensa a los musulmanes y las musulmanas, a los creyentes y las creyentes, a los piadosos y las piadosas, a los justos y las justas, a los pacientes y las pacientes, a los humildes y las humildes, a aquellos y aquellas que hacen caridad, a los y las que hacen ayuno, a los pudorosos y las pudorosas, y a aquellos y aquellas que recuerdan frecuentemente a Allah” (Corán 33:35).

            Lmrabet señala. “Generalmente, se utiliza el concepto Qiwâmah (apoyo, sostén), que aparece en tres pasajes distintos del Corán y que en lengua árabe tiene hasta treinta significados diferentes (desde apoyar a responsabilizarse pasando por sostener). De hecho, es el más utilizado para justificar la superioridad absoluta de los hombres sobre las mujeres, generalmente citando esta aleya. “Los hombres están a cargo/son los protectores de las mujeres en razón de los favores que Allah les ha otorgado (sobre ellas) y también en razón de los gastos que hacen de los bienes” (4/34)”. Añade. “¿Cómo podrían aceptarse en los discursos islámicos actuales justificaciones sobre la pretendida inferioridad de las mujeres?…  La Qiwâmah no es esa supuesta “autoridad” otorgada al esposo sino más bien la implicación del hombre, que habría de entenderse como el marco de responsabilidad de la que habla el Corán en su ética del matrimonio, como apoyo mutuo y compromisos compartidos… Hay que precisar además que ningún versículo del Corán alude a la distribución de tareas específicas a ninguno de los dos sexos ni sugiere siquiera que el trabajo doméstico sea una labor inalienable de las mujeres, como muchos piensan”.

            Esta feminista marroquí es rotunda. “La Qiwâmah es uno de los principios de la igualdad entre hombres y mujeres, renovado constantemente, hacia el cual el libro sagrado nos envía a fin de que lo hagamos realidad en todo tiempo y lugar a la luz de los principios de justicia e igualdad que preconiza el Corán”.

            Ndeye Andújar (docente y feminista islámica) ha estudiado este tema con profundidad. “La relación entre los esposos, a menudo omitida o por lo menos mal interpretada, es aclarada en la Sura 2:187: “Sois una túnica para ellas, y ellas son una túnica para vosotros”.

Otros versículos en este sentido son. “A quien quiere le da hijas y a quien quiere hijos. Los hace hombres y mujeres… Es Sabio y Competente” (Corán 42:47-50); “¿Es el varón para ti y para Él la mujer? Esa división es injusta. No son sino [meros] apelativos que les habéis dado -vosotros y vuestros antepasados- que Allah no ha dispuesto… De hecho, quienes no creen en el más allá designan a los ángeles con nombres femeninos” (53:21-23). “Cuando uno de ellos es informado del nacimiento de una niña… suprime la fiesta y se esconde…  ¿Debería hacerla sentir avergonzada o sepultarla bajo tierra? De ninguna de las maneras, eso es diabólico” (16:57-59-60). “No matéis a vuestros hijos por miedo a la pobreza. Nosotros les daremos el sustento a ellos y también a vosotros. Matarlos es un gran pecado” (Corán 17:31.)”. “¿Acaso os ha distinguido vuestro Sustentador dándoos hijos varones y ha guardado para Sí hijas en forma de ángeles? ¡Ciertamente, decís en verdad algo monstruoso” (Corán 17:40)”. A este respecto, el islamólogo Muhammad Asad013 en “El mensaje del Corán” comenta. “[Estos versículos] pudieran ser una referencia a la costumbre de los árabes antes del islam de enterrar vivas a las hijas no deseadas y también al sacrificio esporádico, y mucho menos frecuente, de hijos varones a algunos de sus dioses”. Múltiples aleyas resaltan el valor otorgado a las hijas, hecho que desgraciadamente choca con algunas prácticas aún vigentes en países islámicos.

 

Herencia, matrimonio, poligamia y otras hierbas

            Andújar resalta también que “la posición de la mujer fue claramente mejorada en el Corán en comparación a las condiciones de la Arabia preislámica; podía mantener y administrar los bienes que traía o que adquiría en el matrimonio, podía también heredar – cosa que no era posible anteriormente”. Lmrabet explica. “En la sociedad de la época las mujeres eran los seres más vulnerables y formaban parte del botín a conquistar… Pero no eran las únicas excluidas del sistema de sucesión, los niños y los ancianos también lo estaban. Los únicos con derecho a patrimonio eran  quienes participaban en la defensa de la tribu”.

Tomamos la traducción y comentario de Asad de los versículos correspondientes a este punto. “A los hombres les pertenece una parte de lo dejen los padres y los parientes, y a las mujeres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, sea poco o mucho- es una parte prescrita [por Dios]”. “Y si en la distribución [de la herencia] están presentes [otros] parientes, huérfanos y pobres, dadles algo de ello como sustento y habladles con amabilidad” (Corán 4:7-8).  Además, “quien deje una gran fortuna deberá hacer legados a aquellos miembros de su familia que más merezcan ayuda, aparte de las porciones fijadas por la ley”. Esas porciones vienen descritas en la sura An-Nisa (Las Mujeres) “Al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras. Si hay más de dos mujeres les corresponden dos tercios y si hay solo una recibirá la mitad” “A vuestras viudas les corresponde un cuarto de lo que dejéis, si no tenéis hijos. Pero si dejáis algún hijo entonces les corresponde un octavo” (Corán 4:11-12). Numerosos expertos consideran que este reparto concreto que se menciona en el Libro siempre habría de ser revisado y actualizado.

Dice otro versículo. “No os es lícito [tratar de] heredar de vuestras mujeres [reteniéndolas] contra su voluntad, ni ponerles impedimentos para quitarles parte de lo que les habéis dado” (4:19). Comenta Asad al respecto. “Esto se refiere a un hombre que retiene por la fuerza a una esposa que no quiere -impidiendo así que se case con otro- con la esperanza de heredar sus bienes”. Un versículo en el que incluso algunos ven tanto el respeto a las propiedades de la mujer como el rechazo a cualquier tipo de “secuestro”, coacción, privación de libertad…

Esto enlaza con dos asuntos: el matrimonio y el divorcio. El libre 011consentimiento de ambas partes es condición esencial para la validez del matrimonio. A pesar de que el Profeta prohibió la imposición del matrimonio, desgraciadamente los matrimonios forzosos aún son frecuentes en algunas zonas del mundo islámico. Además, si el matrimonio no funciona es procedente el divorcio, que puede ser solicitado por cualquiera de las dos partes. “Si deciden divorciarse… Allah es bondadoso” (Corán 2:224- 232). Tras el divorcio, la mujer podrá hasta durante un año recibir apoyo y manutención de su anterior marido. Después, podrá casarse de nuevo con otro hombre. Así, el Islam declara su política de que no aceptar matrimonios infelices ni fríos, mucho más dañinos que el divorcio. Conclusión. “Vivir en buena armonía (Mâaruf) o separarse decentemente con benevolencia”, resume Lmrabet.

En este punto, recordamos que Nazanin Amiriam, enEl Islam sin velo“, y Malek Chebel en “Enciclopédie de l’Amour en Islam“, coinciden en resaltar el valor de los sentimientos, el sexo y el cuidado mutuo en las relaciones entre los cónyuges. En esta doctrina “antes que la procreación los textos sagrados ensalzan la sexualidad de sus creyentes, en la que reinan la ternura y la protección en términos de igualdad”. Muhammad llega a decir. “Alá no me envió para la vida monástica, sino que él me envió con una vía sencilla y recta. Yo ayuno, rezo y también tengo relaciones íntimas con mi esposa. Así, a quien le guste mi tradición debe saber que nikah (matrimonio/coito) es la mitad de la religión y la otra mitad es Taquâ (la conciencia de Dios)’. Llega incluso a decir que “hay una dádiva en el cuerpo de cada uno de vosotrxs” y “en cada acto hay una entrega voluntaria (don)”.

            A pesar de ello, “el hecho de que el árabe sea una lengua minoritaria en el mundo musulmán provoca que la mayoría no haya leído el libro sagrado, lo cual, unido a la cultura patriarcal y la falta de educación sexual  han hecho posible que el concepto del pudor haya sustituido al del placer en la vida cotidiana”.

En cuanto a la poligamia, se trata de prerrogativa de la que hacer uso únicamente en situaciones excepcionales, como un periodo pos-bélico, en el que la sociedad queda con un gran número de huérfanos y viudas jóvenes, coinciden en señalar la mayoría de los expertos. “Si teméis no poder mantener la equidad con los huérfanos, entonces casaros con otras mujeres que estén de acuerdo, dos, tres, cuatro. Pero si teméis no poder mantener la equidad y la igualdad entre ellas casaros solo con una” (Corán 4:3).

            Tanto Andújar como otros estudiosos resaltan además, frente a otras interpretaciones más duras, este versículo del Corán, “El colocó entre vosotros afectos y compasión” (Corán 30:21). “El permiso de castigar a la esposa por la continua desobediencia, se suavizará con las palabras del Profeta, que aconseja el trato amoroso a las mujeres: “El mejor entre vosotros es aquel que es el mejor para su mujer”.

            Respecto al velo. “El Hiyab no es ni una prioridad ni un pilar del Islam”, apunta Lmrabet. Talbi va más allá y señala que “El Islam no está velado… Dios no dice nada respecto a cubrir ni descubrir los cabellos… El Corán emplea tres términos que se han interpretado de forma abusiva en el sentido de velo (que no es sino una creación de la Sharia): hijab: jilbâb; jimar. Los versículos del Corán en los que se convoca al recato (XXXIII:53-55;XXXIII57-61;XXIV:30-31) eran una invitación a las mujeres del Profeta y después a todas en general…a protegerse de las actitudes de rapiña existentes en aquellos tiempos en Medina (como intercambio de esposas, acusaciones de adulterio falsas)”. Hoy habrán de leerse de manera diferente.

 

Mujeres en el Islam

La mujer en el Islam parte no solo de lo que el Corán dice al respecto, sino de las que aparecen en el libro, las que tuvieron estrecha relación con Muhammad y las aportaciones de mujeres en los primeros tiempos del Islam. Mohamed Benfaa, en su libro “Femmes eternelles” (Al-Qalam,) destaca lo siguiente. “Con la llegada del Islam, la mujer obtuvo el estatus privilegiado que merece como combatiente, predicadora, devota y madre. En el Corán encontramos relatos y enseñanzas de las mujeres como Sara, Haggar, la madre de Moisés, Assia, Maria”.

Las investigaciones sobre las mujeres en el tiempo de la Revelación y en las primeras épocas del Islam 014tanto de Halimah Krausen como de Asma Lmrabet son muy jugosas. Más allá de ciertas mujeres del entorno del Profeta, como Jadiya (“madre de los creyentes”), Umma Salama (una de los grandes maestros de la comunidad) Aicha, Fatima (trabajadora comprometida con la justicia social), Zaynab (hija del profeta y reconocida autoridad en temas legales.) no se oye apenas hablar de otras mujeres. No fueron, sin embargo, pocas, las que practicaron aquello de “la búsqueda del conocimiento es un deber religioso para cada musulmán, hombre y mujer” (Corán 4:4). Estudiosas de las ciencias islámicas, del derecho, profesoras, científicas, médicas… que compartían espacios de saber, de debate y de docencia (mezquitas en aquel tiempo) con los hombres, y que eran tratadas con respeto y reverencia.

Por citar solo algunas, Oum Adardaa (enseñaba en las mezquita de Damasco tanto a hombres como a mujeres), Karima al Marwazya (profesora en la mezquita de la Meca), Shuhda, Fatéma Bint al Husseyn Bint Ali, Nafissa Bint el Hassan (experta en derecho y amiga de sabios musulmanes, algunos de los cuales fueron también alumnos suyos), Sitt al Wazarra (autoridad religiosa en Bagdad), Zaynab bint Ahmed (maestra del viajero Ibn Batuta, que también estudió en escuelas de otras mujeres), Asma y Arwa (reinas de Yemen, promovieron el bienestar social y económico de su pueblo), Rabi’a al Basri (poeta sufí)… Pasados los siglos, en la vanguardia de lo que luego sería en los siglos XX y XXI el feminismo islámico, destacan Halide Edip- Adivar y Sultan Jahan Begur (pioneras del trabajo en el campo de la educación de las niñas), que engarzan con el legado de aquellas mujeres de los primeros tiempos del Islam.

            Su fuerza de voluntad las llevó a “mantenerse firmes en su fe y determinados principios, que las llevó a romper estereotipos y oponerse a cualquier expectativa social de la época en que vivieron”. Después, la realidad social se alejó demasiado de los ideales del Corán y la Sunna,y hoy son las grandes excluidas de los centros de saber religioso por el simple hecho de ser mujeres“.

 

 

Para consultar:

Asma-lamrabet.com; Mohamedtalbi.com; ndeyeandujar.wordpress.com/;

Malek Chebel [El Islam, historia y modernidad (Paidós). Les symboles de l’Islam.  Encyclopédie de l’amour en Islam. L’islam et la raison, le combat des idées. Manifeste pour un islam des lumières. Dictionnaire encyclopédique du Coran]; Nazanín Amirian y Martha Zein [El Islam sin velo, Planeta]; ziauddinsardar.com/; Muhammad Asad,[El mensaje del Corán (Junta Islámica)];

Margaret Smith [Muslim Women Mystics. The Life and Work of Rabi’a and Other Women Mystics in Islam(Kazi Publications)];www.wisemuslimwomen.org

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