BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Salvar, perder, encontrar

Posted by antenamisionera en agosto 29, 2014

Domingo 22 T.O. – 31 de Agosto de 2011

Evangelio: Mt 16, 21-27.31ag.10

 

Os invito a que nos fijemos especialmente en estos tres verbos que aparecen en el evangelio en boca de Jesús: salvar, perder y encontrar. Así los une Jesús: “si uno quiere SALVAR su vida, la PERDERÁ; pero el que la PIERDA por mí, la ENCONTRARÁ”. Y creo que esta dinámica es de esas paradojas que tiene el evangelio, pero que me parecen encantadoras, porque nos invitan a “darle la vuelta” a la manera de entender a Dios que muchas veces tenemos y que es demasiado “cuadriculada”.

Fijémonos en Pedro. Acaba de hacer la confesión de fe más importante de su vida y ya la ha estropeado. Cuando Jesús anuncia su destino de pasión, muerte y resurrección, Pedro le dice que “ni hablar”, que “¡no lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte”. No ha entendido aún como actúa Dios. No sabe que Dios es capaz de sacar Vida Eterna de un madero escandaloso como fue la Cruz.

Ahí estaba Jesús “presentando su cuerpo como hostia viva”, como dice San Pablo en la segunda lectura. Pablo sabe, por su mentalidad judía, que la cruz era un signo de maldición, pero que Dios la ha convertido en un signo de bendición resucitando a Jesús. Por eso nos invita a “transformarnos por la renovación de la mente”, es decir, a tener los ojos bien abiertos, y todos los sentidos, para descubrir a este Dios tan paradójico al que le encanta sorprendernos por donde menos lo esperamos. Y casi siempre, aunque andamos buscándole por fuera, está más dentro de nosotros de lo que nos podemos imaginar.31 ag2

Así nos lo cuenta el profeta Jeremías en la primera lectura. Que testimonio vocacional más impresionante. Jeremías se siente inocente e ingenuo, hasta el punto de sentirse “seducido” por Dios, “forzado”, e incluso “violado”: “Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste”. Dios se ha convertido para él en un fuego interior tan fuerte que no le permite estar callado y que es imposible de contener. Por eso Jeremías es profeta, es anunciador de ese fuego, portavoz de esa Palabra vida que “seduce”, “fuerza” y “viola” hasta transformar interiormente y por completo a la persona que la ha recibido.

Qué duda cabe que todos buscamos esa salvación que Dios nos ofrece, que queremos acogerla. Pero eso supone una gran dosis de “perdida” en nosotros. No es que Dios nos haga perder, o sea una mala idea. Es que Dios nos llena tanto, que hemos de “vaciarnos” de otras cosas y de nosotros mismos, para dejar que sea Él el que habite y poder “encontrarle”. Perder para encontrar. Esa es la paradoja. Perder para ganar. Morir para resucitar. Abajarse para subir. Servir para reinar. Así es Dios de paradójico.

La Eucaristía es el mejor ejemplo de entrega, abajamiento, de hacerse pan y alimento, de “perderse” para que todos podamos ganar la Vida con mayúsculas. Comulgar es hacernos uno con Jesús, para actuar como Él, para transmitir a Dios con la misma fuerza y seducción que el profeta. Que este Pan nos haga ser a nosotros “buen pan” para los demás.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: