BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

El miedo a la novedad

Posted by antenamisionera en junio 17, 2015

Domingo 12º TO,  21 de Junio de 2015

Evangelio: Marcos 4, 35-40.12.0

Jesús manda a sus discípulos cambiar de orilla, ir hacia algo nuevo, salir de las tierras y las gentes ya conocidas donde tenían un cierto éxito asegurado.

Y enfrentarse con lo nuevo produce miedo, temor, desconfianza…

Eso le pasa muchas veces a nuestras instituciones eclesiales, que prefieren mantenerse en lo ya conocido, en lo seguro. Eso mata de raíz el impulso misionero de la Iglesia.

Para esa actitud Jesús tendrá una expresión muy dura: es falta de fe. Una oportunidad para evaluar nuestra fe, que no pasa tanto por las creencias, cuanto por la capacidad de adentrarse en lo nuevo.

Esta reflexión de José Mª Castillo nos ayuda a profundizarlo:

No parece verosímil que, en el pequeño y tranquilo lago de Galilea, se desencadenase un huracán de tal magnitud que llegó a poner en serio peligro a hombres12.1 avezados al mar. En cualquier caso, lo que interesa de este relato no es si Jesús hizo o no un milagro. Lo que importa, al lector religioso de este pasaje, es la información que aquí se nos da para comprender y vivir mejor la fe en Jesús. Porque a eso de refiere este relato.

Es normal que sintieran miedo unos hombres que se vieron en una situación de peligro grave. No se ve por qué se les tenía que reprochar por eso. Lo que allí pasó se comprende cuando se cae en la cuenta de que Jesús asocie el miedo a la falta de fe. Es decir, lo importante aquí está en que, según este relato, para Jesús, la falta de fe no consiste en el error o en la inmoralidad, sino en dejarse en llevar por el miedo hasta el extremo de pensar que por más que estemos embarcados con Jesús, podemos estar metidos en un grave peligro.

El enemigo número uno de la fe en Jesús no es el error, sino el miedo. Porque el miedo paraliza la capacidad de pensar. Y más aún la posibilidad de decir lo que se piensa. El miedo nos condena al silencio estéril. Y además nos pervierte. Porque nos hace fuertes ante los débiles y débiles ante los fuertes. Cuando se llega a semejante vileza, ya no es Jesús quien conduce nuestra vida. En tal situación, nuestra vida es juguete de intereses inconfesables.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: