BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Tener hambre de solidaridad

Posted by antenamisionera en julio 30, 2015

Domingo 18º del Tiempo Ordinario – 2 de Agosto de 2015

Evangelio: Jn 6,24-35.18b0

 

El domingo pasado veíamos a Jesús dando de comer a los que le seguían. Hoy le vemos molesto porque le siguen. Y es que le siguen, no por haber comprendido el sentido del signo que ha realizado: solidarizarse con ellos, alimentándoles. Le siguen porque han saciado su hambre y siguiéndole pueden buscarse una vida más fácil y llenar su estómago con facilidad.

Jesús tuvo compasión de la gente y les dio de comer en el desierto hasta que quedaron saciados.

Entonces quisieron hacerle su jefe, su rey. Pero Jesús dejó a las multitudes y se fue a la otra orilla del lago.

Las gentes le siguen, consiguen dar con El y Jesús les dice. “Os aseguro, me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque habéis comido hasta saciaros”.

Jesús les había dado de comer, pero su intención no era solamente el saciar su hambre. Quería mostrarles un signo del Reino de Dios: un Reino de Amor, de Solidaridad y de Comprensión. Así quería enseñarles cómo debe ser el comportamiento entre nosotros.

Sin embargo, ellos no le comprendieron y le siguieron en plan egoísta. Por eso Jesús se queja de que le sigan, y se queja con amargura.

A nosotros nos puede pasar lo mismo. Movilizar a un pueblo, por un trozo de pan es fácil si carece de todo. Movilizar a un pueblo para alcanzar mayores cotas de bienestar18b1 material es fácil.

Pero esto es solo el primer paso. El problema surge si queremos dar un paso más. Si queremos avanzar más allá de lo puramente material.

Si queremos explicar que además del alimento material necesitamos otras cosas para poder vivir en esta sociedad: Explicar que necesitamos el cariño, la libertad, la solidaridad; explicar que debemos superar nuestro egoísmo y preocuparnos de los demás. Eso es ya otro asunto.

Jesús dio pan a los hambrientos para saciar su hambre, pero también para que sintieran necesidad de ayudar a los demás, para que sintieran hambre de solidaridad.

Jesús, primero llenó sus estómagos, pero después quiso que aprendieran el sentido del ejemplo: “haced vosotros lo mismo.”

Un muchacho aportó algo en favor de la comunidad y llegó para todos.

Si todos aportamos algo, entonces saciaremos el hambre y nos sentiremos felices, porque hemos hecho algo en favor de los demás.

Cada uno con lo nuestro, tal vez no podemos vivir, pero uniendo los pocos de cada uno, con la colaboración de todos llegará la felicidad para todos y también el alimento.

Porque el problema no es producir más sino repartir mejor y así llegará para todos. Es lo que nos enseña Jesús hoy.

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