BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Ser dueño de mi vida, sin dominar a los demás

Posted by antenamisionera en octubre 15, 2015

Domingo 29 del Tiempo Ordinario – 18 de Octubre de 2015

 Evangelio: Mc. 10, 35-45.29b1

No es fácil responder a la pregunta de ¿quién decide mi vida? Y no solo porque hemos de contar con ese mundo de fuerzas inconscientes que influyen en nuestras decisiones o porque actuamos muy condicionados por el aprendizaje familiar o social, sino porque vivimos sutilmente programados desde fuera.

Nuestra vida la quieren decidir hoy desde el mercado; la sociedad de consumo necesita saber, no quiénes somos, sino qué vamos a consumir, el dinero del que vamos a disponer, las nuevas necesidades que se han de despertar en nosotros. Desde una perspectiva mercantilista lo que importa es si yo seré un buen consumidor, no una persona digna.

La publicidad, por su parte, pretende marcar qué intereses hemos de tener y hacia dónde hemos de dirigir nuestros gustos y apetencias. Y de la misma manera que la moda decide cómo hemos de vestir, las corrientes culturales nos dictan cómo hemos de pensar, qué hemos de sentir y amar o cómo hemos de valorar los diversos aspectos de la vida.29b2

Al mismo tiempo, cada uno se esfuerza por cumplir lo mejor posible su rol para funcionar ágilmente en esta sociedad. Y uno aprende a ser un buen vendedor, un empleado eficaz o un profesor estimado, aunque su verdadera personalidad se diluya detrás de una máscara.

Es difícil no dejarse vivir desde fuera. Pero el camino de una maduración personal no es aceptar como criterio algo tan postmoderno como el me apetece o me gusta; ésa puede ser la manera más ingenua de abandonarse al zarandeo de cualquier moda cambiante. Lo más importante es plantearse desde dónde quiero vivir, a quién o a qué le doy poder para decidir mi vida.

Escoger mi vida exige acertar con un hilo conductor que oriente de manera más o menos consciente mis decisiones y mi actuación. Y es aquí donde la fe cristiana puede tener un lugar decisivo para elegir un estilo acertado de vivir.

Lo más importante en la vida no es tener éxito, y superar a los demás. Lo verdaderamente decisivo es ser auténtico y saber crecer como ser humano.

Sin embargo, con frecuencia, nos equivocamos desde el punto de partida. Creemos que para afirmar nuestra propia vida y asegurar nuestra pequeña felicidad y libertad, debemos necesariamente dominar a los demás,

Insatisfechos por no tener siempre todo lo que queremos, temerosos de perder felicidad, queremos asegurarnos frente a todo y frente a todos, tratando de dominar la situación desde una posición de superioridad y de poder sobre los otros.

Y así, tratamos de manipular de mil maneras a 29b4quienes son más débiles que nosotros, esforzándonos por mantenerlos al servicio de nuestras expectativas e intereses.

Basta observar con cierto detenimiento las relaciones que se establecen entre jefes y subordinados, entre poderosos y económicamente débiles, entre profesores y alumnos, esposos y esposas.

Se diría que no acertamos a crecer y ser algo, sí no es manipulando, dominando y oprimiendo a los demás. Y sin embargo según sicólogos actuales, este camino es propio de neuróticos. En palabras de F. Peris, «neurótico es todo hombre que usa su potencial para manipular a los demás en vez de crecer él mismo».

Este deseo de ser grandes dominando a los demás, no proviene de la fuerza que uno posee, sino precisamente de la debilidad y el vacío personal. Es un intento equivocado de conseguir por la fuerza lo que uno no sabe vivir desde la propia libertad y capacidad de amar.

Lo importante es darnos cuenta de que existen otros caminos para encauzar de nuevo nuestra vida y ser auténticamente grandes.

Según Jesús, el que quiera ser grande, tiene que renunciar a su deseo de poder sobre los demás y aprender sencillamente a servir desde una postura de amor fraterno.

Los que aciertan a vivir desde la generosidad, el servicio y la solidaridad son personas que irradian una autoridad única. No necesitan amenazar, manipular, sobornar ni adular. Son hombres y mujeres que nos atraen por su generosidad y nobleza de vida.

En su existencia resplandece la grandeza del mismo Jesús que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por todos. Su vida es grande precisamente porque saben darla.

Hay muchos estilos de vivir. Desde el que dice mi vida es mía y solo mía hasta el que decide darla de mil formas poniéndola al servicio de los demás. Para el cristiano solo ésta es la manera acertada de vivir.

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