BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

La sabiduría popular

Posted by antenamisionera en noviembre 7, 2015

La misión es siempre un intercambio. Y en ese intercambio juegan un papel las palabras, la cercanía personal, lo que se hace… y por debajo de todo ello está eso que llamamos  la “sabiduría popular”.sabiduría2

 

Por Bernardo Baldeón

A ese tipo de sabiduría, difícil de definir, porque es saber jugar con las ideas, sin juzgar a las personas, hemos querido dedicar el calendario de Antena Misionera del año próximo. Una realidad que es importante conocer.

La sabiduría popular es un saber que circula a través de dichos, adagios, refranes, chistes…  Es como decíamos una forma de jugar con las palabras donde se mezcla lo gracioso, el humor; lo mismo que a la agudeza, el saber  “poner el dedo en la llaga” de manera alusiva. La sabiduría popular es saber jugar con los sonidos y sentidos del lenguaje para poder tratar lo intratable, eso que se resiste a ser dicho de manera directa, pues no hay forma, no hay palabras que agoten o pretendan decirlo todo, decir lo innombrable sobre el amor, el deseo, la vida y la muerte.

Hay momentos en los que para expresarnos necesitamos algo así como la capacidad de des-materializar la palabra. Así nacen la música, el silencio, el grito ysabiduría1 el llanto, así aprendemos a decir lo indecible.

“El sujeto sabe, pero no sabe que sabe” proponía Freud, refiriéndose al saber del Inconsciente que se articula y presenta en los síntomas, los sueños, los lapsus, los chistes… y en todas esas producciones del alma popular.

La sabiduría es un saber hacer. Diferente al conocimiento que se adquiere en las instituciones socialmente acordadas para la formación de los estudiantes, las escuelas. La sabiduría implica una experiencia de vida.

Podríamos decir que en las escuelas se puede generar sabiduría siempre y cuando dicha actividad de aprendizaje se apropie en una experiencia de vida, es decir que lo que se enseña y aprende en las aulas se lleve más allá de los simples límites del aula, des-elitizar y des-acartonar la experiencia.

Igualmente en el campo de la fe podríamos diferenciar la experiencia mística: experimentar a la divinidad en la cotidianidad; de la experiencia religiosa: unirse a un determinado credo…

La sabiduría está en relación con los deseos y la experiencia de vida, con el arriesgarse pretendiendo buscar algo, prestarse a perderse, a jugar rodeando, aunque no se sepa a priori qué se desea encontrar, ni qué se quiere, ni por qué, sino más bien desear dejarse encontrar, tomar por algo que atrape; seguir las pistas pero estar atento y dispuesto a seguir otros caminos si así el rumbo deseoso lo indican.

La sabiduría implica espontaneidad en la búsqueda más que con la planeación y la eliminación de las contingencias, lógicas bajo las cuales se pretende estructurar nuestra cotidianidad: que no pase nada, que no se salgan de control las cosas, eliminar los errores, los desfases, que todo pueda programarse, calendarizarse, etc.

De ahí que el miedo ante lo no conocido sabiduría3todavía y la búsqueda de seguridades sean tan explotadas como estrategias para mover a las masas: introducir un producto, campañas políticas, consultar de opinión, políticas públicas, etc. Con la ilusión de que “el peligro” y “el riesgo”  pueden evitarse, prevenirse.

Si la sabiduría parte de una experiencia y no de algo programado, es de dicha experiencia de donde provendrán los indicios, las pistas que permitirán sopesar y discernir lo que ha implicado a atravesar dicha experiencia. “Acrisolarse”, “foguearse”, son expresiones que evocan el fuego que funde los metales a fuerza de duros golpes del mazo del herrero, y que igualmente se refieren a pasar por la experiencia, atravesar peligros y pruebas; por su parte “curtirse” implica un cambio de piel por efecto de recibir algo de afuera que transforma la noción de sí, hace un cambio de posición.

Todo ello supone capacidad de abrirse a lo nuevo, a lo distinto, a lo no conocido  -aunque intuido-. En definitiva capacidad de abrirse al otro que es diverso. A aquel a quien puedo aportar algo, pero a la vez pondrá en duda mis seguridades, me abrirá nuevos horizontes.

En definitiva la sabiduría es la posibilidad de ir construyendo juntos un mundo nuevo y más humano. Algo que está en el corazón de la acción misionera.

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