BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Coherencia de vida

Posted by antenamisionera en junio 23, 2016

Domingo 13º TO, 26 de Junio de 2016

Evangelio: Lucas, 9, 51-62.coherencia0

Después de la confesión de Pedro que escuchábamos el domingo pasado: “Tú eres el Mesías”, Jesús llama a Pedro y a sus compañeros a seguirle, a ir con él.

Pero Jesús parece mostrarse muy radical, muy exigente con aquellos tres hombres que quieren seguirle…

“Las zorras tienen madrigueras…” “vosotros si me seguís no tendréis ni dónde reclinar la cabeza…”

“Déjame ir a enterrar a mi padre…” “deja que los muertos entierren a sus muertos…”

“Déjame despedirme de mi familia…” “El que echa la mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el Reino”.

Y ello nos plantea un interrogante: ¿Será preciso ser un héroe o un santo para ser seguidor de Jesús?

Cuestión decisiva para nosotros, porque me imagino que entre nosotros hay pocos héroes y santos, pero también es verdad que queremos seguir a Jesucristo.

Si para ser cristiano, para ser seguidor de Jesucristo es necesario ser un héroe o un santo, tendríamos que concluir que la tarea supera nuestras posibilidades.coherencia2

Las exigencias de Jesucristo son radicales. Pero también nos dice el evangelio que quienes de hecho le seguían (los apóstoles, las mujeres que iban con él, los otros discípulos…) no eran héroes ni ejemplos de perfección.

Hoy mismo leemos que Santiago y Juan querían que bajara fuego del cielo para acabar con aquella gente de un pueblecito que no había querido recibirles. Cuántas veces encontramos en los evangelios muestras de cobardía, de incomprensión, de vanidad, de peleas entre los apóstoles… todo eso que con tanta frecuencia se da también entre nosotros que somos seguidores de Jesús…Y no por ello Jesucristo les rechaza o les niega que puedan ser discípulos suyos.

¿Cómo unir estos dos aspectos? Por una parte la exigencia radical para seguirle y por otra, el que quienes le siguen sean de hecho mujeres y hombres con sus defectos y pecados.

¿Dónde coloca Jesús su radicalidad? Jesucristo no exige que Pedro o Juan o Santiago o cualquiera de quienes le siguen se transformen en un momento en héroes o en seres perfectos. Pero lo que sí exige es que no pongan condiciones para seguirle, que no se reserven nada. Es decir que confíen ilimitadamente en él, que estén dispuestos a dejarse transformar por él…

Éste es seguramente nuestro problema: que hay zonas en nuestra vida que queremos reservarnos para nosotros, que aceptamos a Jesús juntamente con otro montón de cosas, y muchas veces al mismo nivel o, incluso aceptamos a Jesús por debajo de otros valores. Y le ponemos condiciones:

En esto o en aquello, que ni Jesús, ni la religión, ni la fe se metan…

Y así nos encontramos con muchos creyentes que han compaginado su vida cristiana, con una vida consumista y despilfarradora en la que únicamente buscan el disfrute personal, olvidando la exigencia radical de la generosidad y del compartir. Nos encontramos con cristianos que compaginan su vida cristiana con una vida en la que se busca el placer, y en la que se utiliza a los demás como objetos que nos producen ese placer…Nos encontramos con cristianos que dirigen los pueblos que compaginan su fe, con las bofetadas más descaradas a los más elementales derechos humanos… Nos encontramos con países cristianos…que compaginan su fe con una vida cada vez con más necesidades creadas por nuestro mundo consumista…y que olvida que hay otro montón de gentes que no tienen lo más elemental.

Y así nos encontramos también con nosotros que nos reservamos ciertas zonas de nuestra vida, en la que de ninguna manera queremos dejar que entre Jesús con sus exigencias: nuestro modo de comportarnos a la hora de ganar dinero, o de querer dominar y servirnos de los demás, nuestra relación de cada día a veces dura y de mal humor con los de casa, nuestros odios o recelos hacia personas que viven cerca de nosotros Y así estas zonas se convierten en cáncer de nuestra vida cristiana…porque el problema es que no dejamos circular a Jesucristo por ellas y entonces por ellas no circula la savia de la Vida de Jesús.

Hemos aprendido los cristianos de nuestro tiempo a colocar: a Jesús al mismo nivel que otros muchos valores e intereses que hay en nuestra vida…Y hacemos que en nuestra vida haya un montón de compartimientos para cuando nos interese en cada momento.

La radicalidad que hoy nos plantea Jesús a sus seguidores, es que él sea el valor fundamental por encima de todos los demás… Que desde él aprendamos a vivir y a organizar toda nuestra vida.

Que nos dejemos transformar por él en esas zonas que aún tenemos reservadas y por las que no termina de circular su savia…

 

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