BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Las malas soledades

Posted by antenamisionera en julio 27, 2016

18 Domingo del Tiempo Ordinario, 31 de Julio de 2016

Evangelio: Lucas 12, 13-21.soledad

Por Bernardo Baldeón

Desde que el hombre es hombre, sin duda uno de sus grandes problemas es el de la soledad.

Cierto que existen momentos de “soledad fecunda”. Esos que nos ayudan a encontrarnos con la verdad de nuestro “yo” y desde ahí podemos crecer como personas.

Pero me refiero a la “soledad mala”. Esa que nos aísla de los demás y nos centra sobre nosotros mismos de manera enfermiza.

Es lo que le pasa al protagonista de la parábola del evangelio de hoy.

Aparentemente las cosas le han ido bien. Ha tenido una cosecha más que excelente. Hace sus cálculos y administrando con inteligencia sus ganancias de ese año ya tiene suficiente para vivir bien el resto de sus días.

No es malo que a alguien le vaya bien. Su problema es que a partir de cálculos económicos considera que ya no va a necesitar de los demás. Tiene que defender su capital. Eso le lleva a aislarse de los demás. Y a partir de ahora solo será capaz de hablar consigo mismo.

Revisemos el comienzo de las frases que pronuncia: “¿Qué haré?’”. “Y se dijo”. “Derribaré y construiré”. “Y entonces me diré a mí mismo”.soledad2

Ya no tiene con quien hablar. Corta toda relación con los demás. Vive frente a un espejo. Se augura un futuro feliz y sin problemas.

Y entonces surge la voz de Dios: “Necio, esta noche se te va a exigir la vida”. Hoy mismo se te va a pedir cuenta de tu vida y ¿qué podrás decir?

Al encerrarse en sí mismo se suicidó como persona. Perdió todo valor frente a los demás y frente a Dios.

Es el drama de la soledad buscada. Jesús lo expresó en otro momento con otras palabras: “el que intente guardar su vida la perderá y el pierda su vida por los demás la encontrará”.

Quizás ahí se encuentre una de las claves para encontrar el sentido y la felicidad de la existencia humana.

Si el primer objetivo de todo hombre es desarrollar al máximo su humanidad y el evangelio nos dice que tener más no nos hace más humanos, la conclusión es muy sencilla en teoría: la posesión de bienes de cualquier tipo, no puede ser el objetivo último de ningún ser humano.

La trampa de nuestra sociedad de consumo está en que no hemos descubierto que cuanto mayor capacidad de satisfacer necesidades tenemos, mayor número de nuevas necesidades nos creamos; con lo cual no hay posibilidad alguna de marcar un límite.

Por ese camino nunca llegaremos a ser felices.

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