BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Eso de ser “santos”

Posted by antenamisionera en octubre 31, 2016

Solemnidad de Todos los Santos – 1 de noviembre de 2016

Mateo 5, 1-12a.santoa1

Esta es la historia de dos hermanos que eran conocidos en la ciudad donde vivían por estar envueltos en toda clase de engaños y de vicios y que habían acumulado una gran fortuna gracias a sus malvadas artimañas.

Cuando murió el hermano mayor nadie se entristeció. Su hermano quiso despedirlo con un gran funeral. Pero como nunca habían asistido a ninguna iglesia le resultaba difícil encontrar una que quisiera celebrar el funeral.

El hermano se enteró de que una iglesia estaba recaudando dinero para hacer grandes reformas, así que se puso en contacto con el reverendo.

“Reverendo”, le dijo, “como sabe ni mi hermano ni yo nunca hemos asistido ni a su iglesia ni a ninguna iglesia. Y supongo que habrá oído toda clase de chismes sobre nosotros, pero deseo celebrar el funeral de mi hermano. Y si usted dice que mi hermano era un santo, le firmaré un cheque por cien mil euros.

Eso le ayudará a los arreglos de su iglesia”. Después de pensarlo un rato, el cura le dijo que celebraría el funeral pero tenía que pagar por adelantado. Y así lo hizo.

El día del funeral la iglesia estaba a rebosar. La gente acudió por curiosidad para ver lo que el cura decía de aquel ladrón y blasfemo.

El funeral comenzó con cantos y lecturas bíblicas. En la homilía el cura pronunció una larga letanía de todas las fechorías de aquel individuo: egoísmo, avaricia, corrupción, mujeriego, bebedor…

El hermano menor, sentado en el primer banco, empezó a sudar y a ponerse nervioso pues el cura no estaba cumpliendo lo pactado. Después de diez minutos de denigrar a su hermano el cura concluyó su homilía diciendo: “Sí, amigos, este hombre era un desastre y un perfecto estafador, pero comparado con su hermano, era un santo”.

La palabra santo no forma parte del vocabulario de los hombres de hoy.santidad2

Bonhoeffer decía que no quería ser ni santo ni pecador. Quería ser hombre.

Los santos para nuestros contemporáneos son personas de otro planeta, una especie en vías de extinción. La santidad lejos de estar reservada a una élite triste y ascética se ha hecho más cercana y, aparentemente, más al alcance de todos los pobres cristianos

Para ser santo no hay miles de caminos, solo hay uno, responder al amor de Dios viviendo el evangelio. Es decir, amando a los demás. Los santos no son ni héroes ni modelos para nosotros.

Lo único que debemos imitar es la libertad con que se entregaron al seguimiento de Jesús. Los cristianos no somos como los atletas que solo viven para el record y la victoria y se olvidan de los demás. La santidad no es escalar el Everest cada día. Es vivir la cotidianidad en la presencia de Dios, creyendo, amando, orando, riendo, sirviendo y luchando contra el mal en todos sus disfraces y aceptando nuestros pecados y nuestras grandes limitaciones como oportunidades para descubrir la misericordia de Dios.

Los santos son los bendecidos por Dios, los que viven la bendición de las bienaventuranzas a la luz de la vida de Jesucristo. Somos santos y estamos llamados a serlo más. Y tenemos que caer en la cuenta de que estamos rodeados de santos. Los santos viven junto a Dios y no se olvidan de nosotros. “Yo pasaré mi cielo haciendo el bien en la tierra” decía Santa Teresa de Lisieux.

Seamos santos como Dios es santo. Por el amor.

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