BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Creer en la palabra y en la vida

Posted by antenamisionera en diciembre 14, 2016

Domingo 4º de adviento – 18 de diciembre de 2016

Mateo 1,18-244a2

Nuestra fe cristiana se fundamenta en una afirmación sencilla y escandalosa: Dios ha querido hacerse hombre. Dios ha querido compartir con nosotros la aventura de la vida, saber por experiencia propia qué es el vivir diario del hombre, ha querido caminar con nosotros hacia la salvación, junto a nosotros, hecho uno de los nuestros como salvador, como amigo de la felicidad del ser humano. Ese es el mensaje de las lecturas de hoy.
Ser cristiano no es creer que Dios existe. No es imaginar “Algo” que desde la lejanía misteriosa da origen y sostiene la creación entera. Ser cristiano es descubrir con alegría que en Jesús Dios está con nosotros. Se ha hecho Enmanuel, Dios con nosotros. Ser cristiano es intuir, desde la fe, que Dios está en el corazón de nuestra existencia y en el fondo de nuestra historia humana, compartiendo nuestros problemas y aspiraciones, conviviendo la vida de cada persona con sus gozos y fatigas como amigo, insisto, que sólo quiere y busca el bien del hombre, su gozo, su felicidad.
Este gesto de Dios en Jesús, que se solidariza con los hombres y comparte nuestra historia, es lo que sostiene, en definitiva nuestra esperanza cristiana, que es el sentido de futuro feliz alcanzado ya que damos a toda nuestra4a1 vida desde el nacimiento hasta después de la muerte…
Y es que nosotros, apoyados en Dios con nosotros, en Jesús, nuestros esfuerzos y nuestras luchas no pueden terminar en fracaso definitivo. Porque Dios ha querido ser uno de los nuestros y ya no puede dejar de preocuparse por esta historia nuestra en la que se ha encarnado y a la que él mismo pertenece.
Desde este misterio de acercamiento amoroso, salvador, sería una grave perversión pensar en un Dios que se acerca a los hombres precisamente para agravar nuestra situación, para impedir nuestra felicidad y bloquear nuestras aspiraciones auténticas. Todo lo que impide captar a Dios como gracia, liberación, perdón, alegría y fuerza para crecer como seres humanos, no es un anuncio del Evangelio, no lleva dentro la Buena Noticia de Dios proclamada por Jesús. Dios hecho carne en Jesús, Dios con nosotros no es carga, sino mano tendida. No es represión sino expansión de nuestra verdadera libertad. Dios con nosotros, es ayuda, alivio, fuerza interior, luz, alegría, gozo, esperanza, futuro feliz, promesa conseguida ya en Jesús.
Y todo lo que nos impida ver así nuestra relación con Dios, constituye sencillamente una deformación, o un inmenso malentendido, aunque nos lo hayan predicado con la mejor intención.
Cuando José pone el nombre de JESUS a su Hijo, nos viene a decir que Dios nos salva, que se hace uno de los nuestros, que viene a anunciarse como alguien que ayuda a ver, que ofrece apoyo para caminar, que limpia nuestra existencia y pone una buena noticia en nuestras vidas. Ya nunca estamos solos, nunca perdidos en nuestros problemas, sufrimientos y luchas. Dios está con nosotros. Hay esperanza. Y esperanza de que termine todo bien en todos porque Dios está en nosotros. Y es que además, ese Dios no cambia, Dios es fiel siempre.
Dios siempre es el mismo, dentro y fuera de la Iglesia, para practicantes y alejados, para creyentes y para quienes dudan. En Jesús, Dios siempre es el mismo para todos: perdón sin límites, comprensión en la debilidad, consuelo en la adversidad, paz en el conflicto, esperanza en la oscuridad, amistad en la soledad. Y todo eso porque ha querido4a3 hacerse carne como uno de nosotros..
Tal vez la experiencia más importante para encontrar de nuevo al Dios que está con nosotros,

sea percibirlo como presencia amorosa que me acepta como soy.La encarnación de Jesús se mueve entre la Palabra que se dice y la Palabra que es creída. Y cuando María y José han creído en la Palabra del Ángel, la Palabra se hace carne y nació la Navidad. La Navidad es el nacimiento de la Palabra. Y visitar el Belén es hacernos creyentes de la palabra. No podemos vivir ni humana ni cristianamente una vida digna dudando de todo y de todos. Se nos ha dado la palabra para comunicarnos, para decirnos los unos a los otros, para compartir nuestra verdad, nuestros sentimientos. Y no creer en la palabra del otro, es no tener fe en el otro.
La vida de la pareja es palabra. Palabra dicha y palabra creída.
La vida de padres e hijos es palabra. Palabra dicha y creída. La vida comunitaria debe estar basada en la Palabra dicha y creída
Creer en la palabra de los demás es creer en su dignidad, en su sinceridad y honestidad.
No creer en la palabra de los demás es negar su dignidad, su sinceridad y su honestidad.
No creer en la palabra hace imposible el amor y la comunión y comunidad. Vamos a celebrar la Navidad de la Palabra. Y la celebraremos creyendo de verdad en esa Palabra de Dios encarnada y creyendo en las palabras de los demás.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: