BLOG DE ANTENA MISIONERA

"Mirar con los ojos de los que sufren"

Hacer lo que decimos

Posted by antenamisionera en noviembre 2, 2017

Domingo 31º – A – 5 de Noviembre de 2017

 Mateo 23, 1-12.

 

¡Qué bien maneja Jesús la ironía refiriéndose a los maestros de la ley y a los fariseos! Hablan desde la cátedra de Moisés. Escuchadlos. Pero no hagáis como ellos, “porque ellos no hacen lo que dicen”. Es la preocupación por los hechos, que va saliendo con una cierta insistencia estos últimos domingos y que nos recuerda que es con nuestra propia vida, con nuestro comportamiento, como somos fieles o infieles a lo que Dios espera de nosotros. Por eso, al empezar la homilía permitidme que os recuerde, y que me recuerde a mí mismo que cada uno debe fijar la mirada en su propia vida. Solamente así los textos de la Escritura que vamos leyendo, además de ilustrarnos, nos serán verdaderamente provechosos y podrán transformar nuestro comportamiento.

La crítica de hoy tiene dos partes: “ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros”; y “todo lo que hacen es para que los vea la gente”.

El discípulo de Jesús tiene que actuar de modo muy distinto: tiene que cargarse su cruz, él, y seguir al Maestro; y tiene que actuar, no de cara a la galería, para hacerse ver de la gente, sino “en el secreto”, en la verdad de su corazón: “Y tu Padre, que ve en el secreto, te lo recompensará”. Con otras palabras, el discípulo tiene que hacer como su Maestro, que se cargó una cruz bien pesada, pero que era compasivo con la gente sencilla, con los publicanos y los pecadores; y que no buscaba el aplauso de los hombres, sino complacer al Padre.

Cuando leemos que los maestros de la Ley y los fariseos “alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto”, que “les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame “maestros””, parece como si Jesús criticara más de un aspecto de la vida de nuestra Iglesia actual.

 

Los responsables de la comunidad

Sin hacer un examen de conciencia en público, quizá no estará mal que expresemos hoy nuestra preocupación por el peligro que tenemos los responsables de la comunidad de actuar del modo que Jesús critica. Nosotros y, también, el conjunto de la institución Iglesia. Dos son fundamentalmente las actitudes posibles que Jesús critica. En primer lugar, la que le dedica mayor espacio, es la de hacer valer la propia tarea de responsable para obtener un cierto status privilegiado, ser reconocido, alabado, temido incluso. Ahora que un cierto despotismo clerical de épocas anteriores ha desaparecido, esa actitud podría traducirse quizá en la poca capacidad para dialogar, para aceptar opiniones distintas de las nuestras…

Y otro punto que Jesús critica es que nosotros no hagamos lo que predicamos. Desde luego que somos pecadores como los demás (y por tanto no tenemos la obligación de ser absolutamente perfectos), pero es igualmente verdad que el lugar que ocupamos nos exige ser ejemplo para los demás.                                                                                                                                                                                                                                                   Ejemplo de desprendimiento, de atención a los demás, de apertura, de creer firmemente en el amor de Dios y en el Evangelio. Es el ejemplo que san Pablo muestra en la segunda lectura de hoy.

 

Todo cristiano tiene que “hacer”

El evangelio de hoy no va solo para los curas. “No hacen lo que dicen” es una frase contundente, una crítica insoslayable, que se puede aplicar a cualquier cristiano. Porque si uno es cristiano, aunque no vaya haciendo sermones a nadie, está diciendo que cree en el estilo de vida de Jesús, y está diciendo, también, que cree que este estilo debería ser el de todo hombre.

Todo cristiano, por tanto, aunque formalmente no diga nada, en realidad sí que dice. Y por ello él también es objeto de la dura crítica de Jesús si además de decir no hace. El cristiano que no vive como tal, no sólo es incoherente consigo mismo y ante Dios. El cristiano que no vive como tal está desacreditando la fe, está desacreditando a Jesús. Y ese “hacer” deberá notarse, por encima de todo, en todo aquello que afecte a la vida de los demás, todo aquello en lo que los demás puedan experimentar que el estilo de Jesús se hace realidad.

 

Y tienen derecho a criticarnos

A veces hay cristianos que cuando en la parroquia o en la Iglesia ocurre algo criticable y algunos de fuera lo critican, se enfadan y dicen que los de fuera no se metan en lo que no les importa, o que “los políticos hacen igual”, o cosas por el estilo.

Este planteamiento es equivocado. Los cristianos presentamos un modelo de vida valioso, distinto, basado en valores muy altos. Y los no creyentes tienen derecho a esperar de nosotros que sigamos este modelo. Y si no lo seguimos, tienen derecho a criticarnos porque, por decirlo así, “los hemos engañado”. Nos critican porque no hacemos lo que decimos.

Y muy en el fondo, cuando los cristianos o la Iglesia somos criticados porque no seguimos el estilo del Evangelio, significa que este estilo es considerado como una aportación importante para la humanidad, como una aportación que, por nuestra culpa, se pierde.

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